Vergüenza, enfado e indignación, eso es lo que siento después de saber lo que el empresario de la localidad conquense de Iniesta, Fermín Vioque, le dijo al apoderado de Sergio Serrano cuándo éste le preguntó si pondría a su torero en el cartel. Después de ser el máximo triunfador de la corrida celebrada en esta pequeña localidad de Cuenca el pasado mes de agosto, Sergio Serrano confiaba en repetir paseíllo en el coso taurino de Iniesta y, por eso, su mentor José Antonio Carretero llamó al gestor de la plaza de toros en cuestión. Tras cortar tres orejas y dejar una imagen muy superior a la que dieron El Cordobés y El Fandi, creía el matador, el apoderado y todo el que tenga dos dedos de frente y sepa que significan términos como justicia, reconocimiento y premio, que lo suyo era poner en el cartel al máximo triunfador de la pasada feria taurina de agosto. Y la respuesta del señor empresario no fue negativa, eso sí, puso como condición lo siguiente: “Si queréis venir tenéis que poner dinero”. Sí, tal y como leen, eso es lo que contestó el impresentable y sinvergüenza del empresario de Iniesta. Como muchos de ustedes sabrán, de lo que les hablo es del típico caso del torero “ponedor”. Por torero “ponedor” se conoce en la jerga taurina a aquellos matadores o novilleros que, por hacerse un hueco en las ferias y festejos taurinos, están dispuestos a pagar al empresario de turno. Si es lamentable y vergonzoso que haya personas que tengan que pagar por trabajar, aún es más indignante que esto ocurra cuando lo que hay en juego es una vida humana. Porque los toreros se juegan la vida y, como mínimo, deben tener una recompensa y nunca tener que poner dinero por enfrentarse a un astado de 400, 500 o 600 kilos. El caso de los ponedores es una de las lacras más sangrantes de cuantas se dan en la fiesta de los toros y, aunque no es nueva, me hace reafirmarme en la idea de que en el mundo de los toros habitan a sus anchas individuos sin ningún tipo de escrúpulo ni valores morales. Como he dicho, este tema no es nuevo, pero si es novedad y noticia que un matador de toros se atreva a denunciarlo públicamente. Por miedos a represalias y, sobre todo, a no torear y quedarse en su casa sentados, muchos matadores entran en el aro y aceptan este chantaje. Otros, no lo aceptan pero callan también por miedo. Una vez más, Sergio Serrano ha demostrado que tiene unos principios y valores morales muy claros y que no va a tolerar que individuos carroñeros como éste se aprovechen de la situación de desamparo y desesperación que viven muchos toreros como él. Sergio ha tenido el valor de decir esto públicamente en las Jornadas Taurinas de Tarazona de la Mancha, el pasado domingo, y los medios de comunicación tenemos el deber de recoger la noticia y denunciar a los cuatro vientos el que este personaje sea el empresario de una plaza de toros. Los medios tenemos el deber de contarlo y, creo, que los aficionados tienen el deber de reconocer y admirar la valentía y el pundonor de toreros como Sergio. Ojalá hubiera en la fiesta muchos más como él que no callaran ante estos desmanes porque, seguramente, si no erradicarse, el problema seguramente se reduciría. Y, por supuesto, ojalá que hubiera muchos menos como el “señor” Vioque. Si esto fuera así, la fiesta tendría futuro y mucha mejor salud.martes, 31 de enero de 2012
Artículo de opinión
Vergüenza, enfado e indignación, eso es lo que siento después de saber lo que el empresario de la localidad conquense de Iniesta, Fermín Vioque, le dijo al apoderado de Sergio Serrano cuándo éste le preguntó si pondría a su torero en el cartel. Después de ser el máximo triunfador de la corrida celebrada en esta pequeña localidad de Cuenca el pasado mes de agosto, Sergio Serrano confiaba en repetir paseíllo en el coso taurino de Iniesta y, por eso, su mentor José Antonio Carretero llamó al gestor de la plaza de toros en cuestión. Tras cortar tres orejas y dejar una imagen muy superior a la que dieron El Cordobés y El Fandi, creía el matador, el apoderado y todo el que tenga dos dedos de frente y sepa que significan términos como justicia, reconocimiento y premio, que lo suyo era poner en el cartel al máximo triunfador de la pasada feria taurina de agosto. Y la respuesta del señor empresario no fue negativa, eso sí, puso como condición lo siguiente: “Si queréis venir tenéis que poner dinero”. Sí, tal y como leen, eso es lo que contestó el impresentable y sinvergüenza del empresario de Iniesta. Como muchos de ustedes sabrán, de lo que les hablo es del típico caso del torero “ponedor”. Por torero “ponedor” se conoce en la jerga taurina a aquellos matadores o novilleros que, por hacerse un hueco en las ferias y festejos taurinos, están dispuestos a pagar al empresario de turno. Si es lamentable y vergonzoso que haya personas que tengan que pagar por trabajar, aún es más indignante que esto ocurra cuando lo que hay en juego es una vida humana. Porque los toreros se juegan la vida y, como mínimo, deben tener una recompensa y nunca tener que poner dinero por enfrentarse a un astado de 400, 500 o 600 kilos. El caso de los ponedores es una de las lacras más sangrantes de cuantas se dan en la fiesta de los toros y, aunque no es nueva, me hace reafirmarme en la idea de que en el mundo de los toros habitan a sus anchas individuos sin ningún tipo de escrúpulo ni valores morales. Como he dicho, este tema no es nuevo, pero si es novedad y noticia que un matador de toros se atreva a denunciarlo públicamente. Por miedos a represalias y, sobre todo, a no torear y quedarse en su casa sentados, muchos matadores entran en el aro y aceptan este chantaje. Otros, no lo aceptan pero callan también por miedo. Una vez más, Sergio Serrano ha demostrado que tiene unos principios y valores morales muy claros y que no va a tolerar que individuos carroñeros como éste se aprovechen de la situación de desamparo y desesperación que viven muchos toreros como él. Sergio ha tenido el valor de decir esto públicamente en las Jornadas Taurinas de Tarazona de la Mancha, el pasado domingo, y los medios de comunicación tenemos el deber de recoger la noticia y denunciar a los cuatro vientos el que este personaje sea el empresario de una plaza de toros. Los medios tenemos el deber de contarlo y, creo, que los aficionados tienen el deber de reconocer y admirar la valentía y el pundonor de toreros como Sergio. Ojalá hubiera en la fiesta muchos más como él que no callaran ante estos desmanes porque, seguramente, si no erradicarse, el problema seguramente se reduciría. Y, por supuesto, ojalá que hubiera muchos menos como el “señor” Vioque. Si esto fuera así, la fiesta tendría futuro y mucha mejor salud.Cita obligada para la afición
Cuando las cosas se hacen bien, con cariño e ilusión, los resultados siempre son positivos y eso es lo que pasa en Tarazona de la Mancha, una de las localidades de nuestra provincia con una mayor y mejor afición por la fiesta de los toros. Además del magnífico trabajo de organización que lleva a cabo la Peña taurina del pueblo, hay que destacar la forma en la que todos los habitantes de Tarazona se vuelcan con estas jornadas y la sobresaliente asistencia de público que tienen. El éxito de estas jornadas no es por suerte ni casualidad, sino por el trabajo y la dedicación de aquellos encargados de organizarlas. Las caras visibles son Isidoro Ruíz, presidente de la Peña Taurina de Tarazona de la Mancha, y Emilio Martínez, periodista y crítico taurino, que es el artífice de que grandes personalidades del mundo del toro y de la cultura se den cita todos los años en este bonito pueblo manchego. Este año el cartel era, como siempre, de auténtico lujo. Para tratar el tema de Los intelectuales, la cultura y los toros, estaban reseñados nada más y nada menos que personajes de la talla de los ganaderos José Luis Lozano y Pablo del Río; los juristas y aficionados José Luis Moreno Manzanaro y Javier López Galiacho; el matador de toros Sergio Serrano; y el cantautor Luis Eduardo Aute. Por su trascendencia social y cultural, este último, era, sin duda, la estrella y el punto fuerte de la vigésimo tercera edición de estas jornadas.
Pablo del Río
En representación de una de las ganaderías más prestigiosas y cotizadas del campo bravo, acudió a Tarazona Pablo del Río, ganadero, junto a su padre, de los hierros de Victoriano del Río y Toros de Cortés. El joven ganadero comentó que: “Somos defensores de las ganaderías largas porque es la única forma de, si te equivocas, no venirte abajo y poder remediar el problema. Con las ganaderías cortas eso es muy difícil”. La vacada de Victoriano del Río ha estado presente, en los últimos años, en la mayoría de ferias importantes y esto es posible gracias a las 400 vacas de vientre con las que cuentan y que les permiten lidiar un promedio de doce corridas de toros cada temporada. Sobre el momento que vive la fiesta, los ataques de los antis y la marginación social que vive el sector, Pablo de Río afirmó que: “Ahora mismo se trata mejor a un animal que a una persona mayor. Vivimos un momento de profunda crisis de valores y nosotros, los taurinos, debemos luchar contra esto”. El ganadero de Guadalix de la Sierra trató también el tema de la innovación científica en la ganadería brava, campo en el que él y su padre han sido pioneros.
José Luis Lozano
Al día siguiente, el domingo por la mañana, se retomaron las jornadas con tres nuevos invitados que volvieron a brillar sobre el escenario. El primero en intervenir fue el profesor, jurista y gran aficionado Javier López Galiacho que sencillamente estuvo sublime. Galiacho demandó la necesidad de que haya intelectuales que defiendan la fiesta, que alcen la vox a favor de la tauromaquia. Javier comentó preocupado que: “Ahora son más los que luchan en contra de la fiesta, que los que estamos a favor”. Resaltó también la figura de los toreros como los últimos héroes de la historia y puso a Paquirri y a Juan José Padilla como ejemplos de vida, valentía y gallardía ante la muerte y el dolor. El profesor albacetense dijo que: “La muerte es la esencia de la vida y por eso la Tauromaquia es una escuela de vida”. Javier López Galiacho habló de la crisis económica que padece el país y, en consecuencia, el sector, pero también de la crisis social y de valores que vivimos actualmente y volvió a señalar que actualmente parece que los animales tienen más derechos que las personas. También analizó de forma crítica los males de la fiesta en los últimos años: “Lo peor que le ha podido pasar a la fiesta es la pérdida de emoción. Ante todo debe haber un toro íntegro y serio que emocione y variedad y competencia entre los matadores”.
Sergio Serrano
martes, 24 de enero de 2012
Artículo de opinión
La temporada 2012 ya ha dado comienzo en la práctica, aunque aún faltan varias semanas para que comience oficialmente con la celebración de las primeras ferias y festejos importantes y de interés. Y ha comenzado con una polémica encima de la mesa que plantea muchas preguntas y dudas y, por ahora, muy pocas respuestas y expectativas claras. Hace ya unos meses conocimos la noticia de que las grandes figuras del toreo (el llamado G-10) habían llegado a un acuerdo con la empresa All Sports Media para que ésta gestionara sus derechos de imagen. Cuando saltó esa noticia nadie podía imaginar que esa decisión traería tanta actualidad y polémica de cara a la próxima temporada. El resumen de toda esta historia es que los manda más del toreo se han cansado del sistema que regía, hasta ahora, sus derechos de imagen y pretenden cambiarlo para no se sabe muy bien qué. La raíz del tema es sencilla y es una demanda que no es nueva ya que José Tomás siempre la ha solicitado: que los toreros gestionen directamente con la televisión sus derechos de imagen (el dinero que cobran porque sus actuaciones sean emitidas por televisión), y no con las empresas taurinas como intermediarias. Que planteen esta cuestión está muy bien, lo que no está también es que con esta demanda amenacen el futuro de la fiesta de los toros. ¿Y por qué digo que estaría en peligro la tauromaquia?, pues porque los matadores de la primera fila del toreo han manifestado que no cederán en sus pretensiones y que si no pueden torear en las principales ferias del calendario taurino, no torearán. Actualmente Digital+ tiene un contrato para emitir las principales ferias taurinas del país y, por lo tanto, hasta que no finalizaran esos contratos no se podrían llevar a la práctica las demandas del llamado G-10 y, por consiguiente, la situación queda de la siguiente forma: las empresas taurinas deben decidir si contratan a las figuras del toreo y rompen sus contratos con la televisión, o mantienen el acuerdo con Digital+ y confeccionan los carteles de las ferias sin las figuras del toreo. Ambas opciones tendrían consecuencias muy negativas para la fiesta porque hoy en día no se entiende un espectáculo de masas como los toros sin la televisión presente, y porque las grandes ferias de la temporada no se sostendrían sin la presencia de los matadores más destacados del escalafón. ¿Irían ustedes a las plazas si no se anunciasen ni Manzanares, ni El Juli, ni Talavante, ni Morante…? Probablemente los más aficionados sí, pero la gran mayoría del público no. Con la que nos está cayendo a los taurinos sólo faltaba que las grandes figuras sólo se anunciasen en plazas de segunda y de tercera para no ser televisados. Si esto ocurriera estaríamos ante el fin de la fiesta de los toros. Aún confío en el sentido común de los protagonistas de esta historia y mi opinión personal es que al final los toreros cederán y todo seguirá como hasta ahora, al menos, durante esta temporada. Pero hay un factor decisivo que juega en contra de toreros, empresas y televisión: el tiempo. En sólo unos días o semanas, Simón Casas debe presentar a la Diputación de Valencia los carteles de la próxima Feria de Fallas y, a día de hoy, aún no hay ninguna figura contratada para este importante ciclo taurino. El tiempo apremia y se debe llegar a una solución inmediata porque Valencia, Sevilla y Madrid están ya a la vuelta de la esquina. ¿Figuras sin televisión?, ¿televisión sin figuras? o, como hasta ahora, ¿figuras y televisión?... las respuestas las tendremos en breve.martes, 17 de enero de 2012
Artículo de opinión
Después de varias semanas esperando a que viera la luz, por fin conocemos el contenido del nuevo pliego de condiciones por el cual se concederá la plaza de toros de Albacete a una nueva empresa. Mucho se ha especulado sobre cómo sería este nuevo pliego y todo hacía indicar que sería bastante parecido al anterior y poco novedoso. Aunque el Concejal de Asuntos Taurinos, Manuel Serrano, afirmó que sería un pliego “revolucionario”, no lo es ni mucho menos. Es un buen pliego, pero como siempre muy cerrado y que no da opción ni a presentarse a un gran número de empresas. Lo hemos dicho por activa y por pasiva, pero parece que no se nos termina de hacer caso. Es muy negativo para la fiesta en general, y en particular para la fiesta en nuestra ciudad, que tan sólo unas pocas empresas (por no decir un par) puedan presentarse y luchar para convertirse en los empresarios de cosos de importancia. Una vez más, el caso de Albacete confirma el que las empresas jóvenes no tienen nada que hacer en este tipo de concursos. Es siempre la misma historia: la pescadilla que se muerde la cola. Se exige una determinada experiencia y solvencia técnica que es imposible tener si no eres una casa importante y una empresa con muchos años de historia. Si sólo se conceden las plazas importantes a aquellos que lleven muchos años gestionando cosos de relevancia, entonces los nuevos empresarios no podrán nunca adquirir esa experiencia que se exige. Y esto va en detrimento de la fiesta porque las grandes empresas se caracterizan por tener en sus manos muchas plazas de toros y, en consecuencia, se suelen preocupar poco de cada una y falta originalidad en sus medidas, organización de ferias y carteles, etc. Es bueno este nuevo pliego por el régimen sancionador, aunque ya veremos si se cumple tal y como viene redactado. También es bueno por los precios especiales en las localidades y en los abonos que podrán disfrutar los sectores con menos recursos de la sociedad. Los jubilados, los parados y, sobre todo, los menores de 28 años tendrán la oportunidad de acercarse a la fiesta de los toros y acudir, por un precio muy bajo, a la plaza de toros. Otra de las cuestiones que me parece interesante y que debería ponerse en práctica es esa Comisión Municipal que podrá acudir a las ganaderías a ver las corridas reseñadas por la empresa. Esperemos que esto se realice, que los que acudan al campo sean buenos aficionados y que, si la corrida de turno no procede para Albacete, le den un toque de atención o, al menos, avisen al empresario. El tema de la televisión también es algo a destacar y esperemos que las empresas se esfuercen y apuesten por los puntos que el pliego otorgará según la empresa se comprometa a emitir un elevado número de festejos. Si esto se produce, ganará la fiesta en general y, en particular, la plaza de toros de Albacete, su feria y su afición. Pero, como he empezado diciendo, aquí lo importante y lo que más peso va a tener va a ser la experiencia y haciendo números y mirando los requisitos exigibles, este nuevo pliego tiene toda la pinta de haber sido hecho a la medida de una sola empresa que no es otra que Taurodelta. Sabemos que se van a presentar y viendo el pliego en profundidad, casi seguro será el resultado del concurso. Después de ser “echados” de Albacete por su nefasta gestión los últimos años, la empresa de Madrid parece que volverá a nuestra ciudad con los “choperitas”, padre e hijo, al mando…ojalá me equivoque.