miércoles, 6 de marzo de 2013

5ª Feria de San Isidro 2012

POR FIN, UN NOVILLERO

Sin duda la tarde fue del madrileño Gonzalo Caballero, novillero novel que con su valor, frescura y buen concepto sorprendió y convenció al público madrileño. Mala imagen de Conchi Ríos, mientras que Tulio Salguero no pasa de discreto. Novillada muy desigual de Buenavista y Fernando Peña.


Por fin nos encontramos en Madrid a un novillero, un novillero de los de antes con sus virtudes y defectos: valor, frescura, actitud, pero también falta de oficio y técnica. Pero, ¿qué pretendemos y podemos exigir a un novillero que lleva en esto dos días? Y lo de los dos días es literal pues la novillada de esta tarde en Madrid era la segunda en la que actuaba con los del castoreño. Y su primera, el debut, hace un mes en Sevilla, nada menos. Gonzalo Caballero quiere ser figura del toreo y tiene casi todo para llegar a serlo. Es diferente a los demás, quiere hacer las cosas con pureza, bien colocado, sin ventajas y por derecho y, claro, eso es lo que le gusta a Madrid. Y por eso mismo Las Ventas se entregó desde el principio con este joven madrileño, porque vio a un chaval diferente y que no está en esto para pasar el rato. Caballero dio que hablar en Sevilla por su valor seco, sincero y a veces inconsciente, pero hoy, en Madrid, ha dado que hablar además de por eso, por poseer un muy buen concepto del toreo y todas las ganas y el valor del mundo para llegar a ser alguien importante. Tiene mucho que pulir, pero la base, sus condiciones innatas, están muy arraigadas y son algo fundamental. A partir de ahora, el toro y él tendrán la palabra.

Vestido con un terno blanco y plata, el de Torrejón de Ardoz llamó la atención desde el principio, en el comienzo de faena al tercero de la tarde. El colorado de Buenavista había manseado y salido suelto en los primeros tercios y no había definido su comportamiento. Caballero comenzó con unos estatuarios en los que asentó las zapatillas y mostró verticalidad. Como remate, varios adornos por bajo y los primeros olés, no de la tarde, sino de la feria. Después varias series con la diestra en la que se cruzó e intentó enganchar la embestida del animal con templanza y bajando la mano. Les faltó rotundidad a las series de muletazos por un defecto que evidenció: el que no termina de conducir la embestida de sus oponentes. Gonzalo no llega a alargar el brazo para rematar los muletazos y eso es algo que debe corregir y que seguro lo hará con el tiempo y el torear. Hubo naturales de buen trazo y también buenos remates y algún pase de pecho. Para finalizar manoletinas de frente con el novillo ya muy rajado. El de Buenavista fue un manso pregonado desde el principio que siempre estuvo deseando de rajarse y huir. Pese a esto, el animal tuvo buena condición, clase y nobleza, aunque también le faltó un punto más de transmisión. Y el colofón a su sorprendente debut en Madrid fue una estocada verdaderamente ejemplar. Al contrario que otros que se salen de la suerte y apuntan abajo, Caballero se tiró absolutamente derecho, encima del morrillo y dejó el acero en todo lo alto. Tras fuerte petición cortó una oreja ganada a ley y, sobre todo, que premia la apuesta tan grande y arriesgada que está jugando en los comienzos de su carrera. Desgraciadamente el triunfo no pudo ser completo, ya que el que cerró plaza fue otro manso completamente rajado y además parado y descastado. Un auténtico marmolillo que vio acrecentada su condición por lo mucho que se le dio en varas. Gonzalo, con la intención e ilusión de rematar su importante debut, brindó al público pero no tuvo opción. De nuevo, acertado con la espada.

Lo mismo no se puede decir de sus compañeros de terna, ni de Conchi Ríos, ni de Tulio Salguero. La primera dio una pésima imagen en Madrid, tras el fracaso de hace no tantas semanas en otra novillada en el ruedo madrileño. La murciana anduvo temerosa y perdida durante toda la tarde y en ningún momento estuvo asentada ni acertando en los planteamientos y ejecuciones. El primero fue devuelto tras partirse un pitón al rematar contra las tablas cuando intentaba coger al banderillero Raúl Correlejo que acabó en la enfermería, aunque su percance no tuvo gravedad. Como sobrero apareció un utrero de Couto de Fornilhos, mal presentado (era una sardina), pero que a la postre fue el mejor de toda la novillada. Peleo con bravura en varas y después llegó a la muleta embistiendo con muchísima casta y transmisión. No fue fácil, pero ese es el precio que hay que pagar cuando se lidia un toro bravo. Ríos, siempre fuera de cacho y destemplada, no pudo con él y el astado ganó la partida. Y para rematar el petardo, una estocada en el número. El cuarto fue un bello y serio burraco de Fernando Peña que tuvo nobleza y calidad, pero al que le faltó más empuje y transmisión. Además, y debido a la pésima lidia de Conchi Ríos, el de Peña comenzó a acortar su recorrido y a salir con la cara alta. Siempre toreando en la periferia, desconfiada y perdiendo la muleta a la primera de cambio, Ríos hizo olvidar la puerta grande conseguida en esta misma plaza hace menos de un año. Su balance: pitos en ambos.

Por su parte, Tulio Salguero mostró disposición pero su actuación tampoco convenció a la afición venteña. El segundo fue otro ejemplar impresentable de la ganadería titular que además tuvo muy mala condición. Muy complicado y desclasado, tuvo poco recorrido y salió pegando tornillazos. Salguero no supo tapar los defectos de su antagonista y lo remató de media estocada baja. En el quinto brilló en un valiente quite por gaoneras, pero después su trasteo al quinto no tuvo nada destacable. Dio muchos muletazos el extremeño, pero sin decir nada, falto de temple y casi siempre mal colocado. Tampoco estuvo acertado con la espada.

Tras ver a Gonzalo Caballero en Madrid muchos recuperan la esperanza, la ilusión por ver progresar a un chaval que ha comenzado por el camino difícil, pero que a base de valor, actitud y buenas maneras ha conseguido triunfar en las dos plazas más importantes del “planeta taurino”: Madrid y Sevilla. ¿Será este el comienzo de algo grande?

5ª Feria de San Isidro. Plaza de Las Ventas. Con tres cuartos de entrada se lidiaron 4 novillos de Buenavista, mal presentados y de dispar condición, 2 de Fernando Peña, bien presentados, y 1 (1º bis) de Couto de Fornilhos, mal presentado, pero bravo y encastado.

Conchi Ríos: pitos y leves pitos
Tulio Salguero: silencio y leves pitos
Gonzalo Caballero: oreja y palmas

2ª Feria de San Isidro 2012

¿DÓNDE ESTÁ LA CASTA?

Soporífero y repulsivo espectáculo marcado por la invalidez y la falta de casta de la corrida de Montalvo. Tampoco los espadas brillaron en otra tarde muy calurosa en la que quizás se superó el petardo del día anterior.


¿Dónde está la casta?, esa es la pregunta que muchos aficionados nos hacemos tras contemplar semejantes espectáculos dos días consecutivos. Si la mansedumbre del encierro de El Cortijillo marcó la corrida que abrió la Feria de San Isidro 2012, la flojedad y el descaste fueron las protagonistas en el encierro de la divisa salmantina de Montalvo. Parecía imposible superar el pésimo listón dejado en la primera de feria, pero una vez más se confirmó que los imposibles no existen, sobre todo, en los toros.

Muy pocos sacarán la siguiente conclusión tras el nefasto comienzo del ciclo taurino más importante del mundo: la cabaña brava española sufre una profunda crisis en las que durante tantos años fueron sus bases: la casta, el poder y la bravura. En un momento como el actual en el que los ataques antis son cada vez más reiterados y agresivos, lo peor que le puede pasar a nuestra querida fiesta de los toros es el espectáculo ofrecido en los dos primeros festejos de San Isidro. Pero incluso ha sido peor lo de Montalvo al llegar al punto de que un toro “bravo” se eche en mitad de la faena ante la impotencia de los de luces y la desolación y enfado de los aficionados. Así señores no se crea afición, todo lo contrario, se destruye. Y quizás sea más importante preocuparse de esto y no tanto de otras secundarias como los derechos de imagen o los honorarios a cobrar por las denominadas figuras del toreo...¿no?

Con un sol abrasador y una crisis económica cada vez más agudizada, casi veinticuatro mil personas acuden cada día a la Monumental de Las Ventas a ilusionarse, a contemplar un espectáculo, un arte distinto a los demás, en los que la verdad está siempre presente. Pero se acude a la plaza para ver a astados fuertes, bravos y encastados y no a animales que casi no se pueden mantener en pie ni pueden con su alma. Cuando esto ocurre, se pasa del miedo a la pena y si un toro bravo nos llega a dar pena, entonces estamos perdidos.

La segunda del ciclo isidril comenzó con la bochornosa y reprobable actuación del señor que debe defender al aficionado: el presidente del festejo. El señor Julio Martínez volvió a hacer de las suyas y se erigió en protagonista al negarse a devolver a un inválido de libro. Salió ya de chiqueros el de Montalvo blandeando y poco después se confirmó su invalidez y quedó demostrado que el del hierro charro no podía ni con la penca del rabo. A pesar de que fueron varios los derrumbes del toro, el señor Martínez dio toda una muestra de su afición y lo mantuvo en el ruedo. Flaco favor a la cabreada e indignada afición (fueron un auténtico clamor las protestas) y flaco favor también al confirmante Esaú Fernández que vio aniquilada cualquier opción de triunfo ante semejante animal moribundo. En Madrid todos sabemos que es completamente imposible firmar nada lucido con un oponente inválido, no sólo por el astado en sí, sino por la oposición justificada del público. El sevillano lo intentó por ambos pitones entre las protestas del respetable y fue obligado a abreviar y tras pasaportarlo escuchó silencio. Y silencio también fue el resultado ante su segundo, el ejemplar que cerró plaza. Éste fue un colorado que tuvo nobleza, pero que fue un completo ejemplo de ausencia de casta y gran cantidad de sosería y flojedad. Además, fue muy deslucido pues salió siempre con la cara alta y desentendiéndose de la pelea. El joven sevillano también dejó mucho que desear pues firmó un trasteo largo, que no dijo nada y en el que la clase y la colocación brillaron por su ausencia. A sus dos ejemplares los recibió a portagayola, un detalle a destacar.

De lo mejor del insoportable festejo fue el recibo capotero de David Mora a su primero, el tercero de la tarde. Fue con varias verónicas como saludó al ejemplar de la divisa azul y oro, dos de ellas magníficas, cargando la suerte y embarcando la embestida de principio a fin. Después de provocar el olé entre los espectadores, a Mora se le ocurrió introducir varias chicuelinas que le quitaron gran parte del encanto a su templada y lucida labor con el percal. Gracias a Dios, lo enmendó con una soberbia media verónica de remate. A partir de ahí poco más. Este tercero tuvo nobleza, pero su falta de fuerzas hizo que se defendiera constantemente, embistiendo rebrincado desluciendo cuánto se le intentaba hacer. Mora destacó por su buena actitud y disposición, pero no tuvo opción. Eso sí, se quitó del medio a su antagonista con una estocada baja que en el quinto se convirtió en todo un bajonazo indecente. En Madrid hay que tener mucho cuidado con estas cosas y se debe exigir que los toros se maten limpiamente y por arriba. El quinto, un serio y muy bien hecho ejemplar de Juan Ignacio Pérez-Tabernero, generó algunas esperanzas entre los más optimistas ya que fue el único que tuvo algo. Poco, pero algo. Duró tres series “Dinamitero” y en ellas embistió humillando y con recorrido. Desgraciadamente la mansedumbre pudo a la casta y el manso acabó rajándose y negándose a embestir. El toledano no terminó de acoplarse con su oponente en el comienzo de faena y, por ello, la faena no despegó ni al principio ni al final.

Abría cartel el madrileño Uceda Leal que firmó uno de los pocos momentos destacados y destacables. Antológico volapié el que consiguió ante su primero tanto en la forma en la que ejecutó la suerte, como en la colocación y efecto de la misma. El segundo fue un noble sobrero de Yerbabuena que embistió mucho, pero sin ninguna transmisión ni emoción. El que hizo cuarto, fue más de lo mismo: otro animal noble pero flojo y completamente descastado. Una birria. José Ignacio se justificó en ambos y durante toda la tarde anduvo aseado y sin apreturas. Al menos, él es elegante.

2ª Feria de San Isidro. Con más de tres cuartos de entrada, se lidiaron 5 toros de Montalvo y 1 (2º bis) de Yerbabuena, correctos de presentación en líneas generales aunque algunos, como el devuelto 2º muy justos de remate. Nobles pero inválidos y descastados. El único que dio leves opciones fue el 5º.

Uceda Leal: saludos y silencio
David Mora: silencio y silencio
Esaú Fernández: silencio en ambos

1ª Feria de San Isidro 2012


UN CORTIJILLO DE MANSOS

Decepcionante y manso encierro del hierro del Cortijillo y de Lozano Hermanos en el festejo que abrió la Feria de San Isidro 2012. La terna se estrella con la condición de sus oponentes y solo pueden mostrar su disposición.


Para abrir el ciclo taurino más importante del mundo, este año se anunciaba una corrida con el hierro del Cortijillo, propiedad de la familia Lozano y, a pesar de los buenos antecedentes dejados por esta ganadería en Madrid y de las buenas hechuras de la corrida presentada, el comportamiento del encierro de la divisa toledana fue absolutamente manso y decepcionante. Toda la corrida tuvo el mismo defecto: una absoluta mansedumbre tanto en los primeros tercios, como en la muleta. Es verdad que tuvo la virtud común de la nobleza, pero los que menos acusaron su condición mansa y más quisieron embestir, más parados se quedaron y más sosas y descastadas fueron sus embestidas. Los tres matadores que se anunciaban para abrir el ciclo isidril tan sólo pudieron dejar constancia de su voluntad y ganas de agradar.

LEANDRO

El tercero de la tarde fue un precioso ejemplar colorado, muy en el tipo de la ganadería que, aunque salió suelto y frió de chiqueros como sus hermanos, después apuntó buenas cosas en los primeros compases de la faena de Leandro. Comenzó éste muy torero doblándose con él y el del Cortijillo mostró nobleza y clase en sus embestidas, pero al mismo tiempo no demasiado recorrido. Y este signo negativo se confirmó poco después, sobre todo, por el pitón izquierdo. El de los Lozano parecía que no tenía un pase por este pitón, aunque Leandro consiguió sacarle alguno. Una pena que el toro no terminara de romper, ya que empezó muy bien el de Valladolid, volviendo a dejar constancia del buen concepto que posee y que maneja las telas con gusto y armonía. Además, anduvo bien colocado y, en ocasiones, cargando la suerte, algo que hoy en día está en peligro de extinción. El talón de Aquiles de este torero ha sido siempre, sin duda, la espada y, de nuevo, lo volvió a demostrar en su vuelta a Las Ventas. Se tira muy desconfiado y pincha en los bajos y así no se puede triunfar.  El quinto fue un animal más feo de hechuras que hizo más de lo mismo en los primeros compases de la lidia: salir muy suelto y huidizo de los capotes y refugiarse en terrenos de chiqueros. Quizás, este ejemplar fue de los peores de la corrida ya que a su mansa condición se sumó su desquiciante forma de salir de los muletazos, completamente distraído y con la cara alta. Deslució muchísimo la labor muletero de Leandro y además fue muy soso y de nula transmisión. En este su segundo turno, el diestro se alivió más y firmó un trasteo largo que nunca llegó a los tendidos.

ANTONIO NAZARÉ

El sevillano Antonio Nazaré fue el encargado de abrir San Isidro debido a que por su confirmación de alternativa le correspondió el astado que abrió plaza y feria. “Chaqueta” se llamó el toro de la confirmación, un animal de perfectas hechuras, bajo de agujas y serio y astifino por delante. Pero “Chaqueta” tuvo más fachada que otra cosa, ya que en el último tercio empezó a apuntar lo que sería el signo común de toda la corrida. No fue el más manso y aguantó el inicio de faena a duras penas, aunque finalmente se rajó. Este, al menos, tuvo cierto recorrido y emoción en las embestidas. El sevillano, que volvía a Madrid tras su notable paso por la Feria de Abril de su ciudad, mostró mucha disposición y ganas, pero no acertó en el concepto. Con la diestra anduvo siempre muy al hilo del pitón y con la pierna muy retrasada. Rozó lo antiestético y parte del público de Madrid se lo recriminó. Con la zurda llegaron los muletazos más estimables, arrastrando mucho la muleta. Tras un pinchazo, tumbó al del hierro del ancla con un infame bajonazo. El que cerró plaza fue un cinqueño (como casi toda la corrida) más grandón que tuvo mucha bondad, pero que se paró muy pronto y se convirtió en todo un marmolillo. Quizás, lo mucho que sangró tras sus encuentros con el caballo influyó en su posterior comportamiento. Poco o nada pudo hacer un Nazaré que alargó mucho la faena y fue apremiado para que finiquitara al último de la soporífera tarde.

MIGUEL ABELLÁN

El madrileño Miguel Abellán fue el encargado de cederle los trastos al confirmante y por lo tanto de ser el padrino y también el director de lidia. El veterano matador, vestido de su ya tradicional y típico terno blanco y plata, dejó constancia de su oficio, pero no pudo brillar en la primera de sus dos tardes en el serial venteño. El segundo, más justito por delante, dio alguna opción más que sus hermanos, pero la falta de transmisión que padeció hizo que tampoco calara en el público el trasteo de su matador. Quizás Abellán se equivocó al acortar muy rápidamente distancias y ejecutar una labor muy encimista que ahogó aún más la dulce pero aburrida embestida del “cortijillo”. El que cerró su lote, el cuarto, fue un manso de libro que cantó la gallina muy pronto y que siempre quiso desentenderse de todo lo que ocurría en el ruedo. Embistió con poder el armado y fino ejemplar de los Lozano, dado que nunca se entregó ni empleó. Abellán lo intentó sujetar muy pegado a tablas y en la misma puerta de chiqueros, pero ni por esas quiso el “bravo” embestir.

Al menos, la corrida que abrió San Isidro hizo sacar la siguiente lectura positiva a los pacientes y fieles aficionados de Las Ventas: “hasta mañana que seguro que será mejor porque peor es imposible”.

1ª de la Feria de San Isidro. Con más de tres cuartos de entrada, se lidiaron 5 toros de El Cortijillo y 1 (4º) de Lozano Hermanos, bien presentados por sus armónicas y parejas hechuras y serios y astifinos por delante. Encierro muy suelto y manso en todos los tercios. Nobles en distinta medida y algunos muy parados y sosos.

Miguel Abellán: silencio en ambos
Leandro: silencio tras aviso en ambos
Antonio Nazaré (que confirmaba alternativa): silencio y silencio

El subalterno de Leandro, Miguel Martín, se desmonteró tras parear al 3º.

Vuelve La Esclavina Joven


NUEVA ETAPA: MÁS INFORMACIÓN Y OPINIÓN

Después de muchos meses de "silencio" en mi blog, he decidido volver a actualizar y a publicar con asiduidad en La Esclavina Joven. El blog lo creé hace ya varios años y en él he intentado publicar todas las crónicas, artículos y noticias que he ido realizando en los distintos medios de comunicación en los que he colaborado en mi corta pero intensa trayectoria profesional. El trabajo, los estudios y otras muchas ocupaciones hicieron que "abandonara" bastante la actualización del blog, pero por fin he decidido retomarlo para que todos los que seguís a este modesto y simple aficionado y crítico taurino, podáis estar al día de su actividad profesional. A partir de ahora intentaré, por todos los medios, publicar a menudo para tener actualizada la página y permitir que todos los que queráis podáis leer y ver todos mis escritos y fotografías.

Además, comenzaré por subir diferente material de esta pasada temporada que realicé en varios medios, pero que, finalmente, no trasladé a este mi rincón personal. Empezaré por todas las crónicas de la pasada Feria de San Isidro que tuve la oportunidad de escribir para la página/blog del pograma Clarín de Radio Nacional de España en el que colaboro. Así, el gran ciclo de la temporada española y mundial, quedará también publicado aquí, en La Esclavina Joven. También tengo intención de subir mis particulares resúmenes de otros grandes ciclos de la campaña 2012, como Pamplona o Bilbao, algún que otro reportaje en el campo, entrevistas a personajes como Adolfo Martín, las crónicas de la feria manchega de Albacete...

En definitiva, echaré la vista atrás para completar el blog y rellenar esa ausencia de actividad de los últimos meses. Más vale tarde que nunca, ¿no?

Por último os comento que durante estos próximos meses, aquí en La Esclavina Joven, iré publicando las distintas crónicas, entrevistas, reportajes y artículos que haga y tendréis toda la información relativa a esta temporada que ya ha comenzado, pero de la que queda todo por vivir y disfrutar. Siempre, por supuesto, desde una visión crítica e independiente y defendiendo al verdadero protagonista de la fiesta: el aficionado.

Un saludo a todos!