miércoles, 8 de mayo de 2013

Entrevista a Joaquim Falcó

JOAQUIM FALCÓ es un artista que presenta una obra moderna y muy llamativa. Sus obras son alegres y cargadas de color, llevándonos a soñar con mundos llenos de positivismo. En un tiempo donde cada mañana nos dan una nueva mala noticia, es necesaria una visión positiva y desenfadada de la vida, que nos haga sonreír y nos alegre un poco el día.

Para conocer mejor al pintor, sus pensamientos e inquietudes, y con ello su obra sobre tauromaquia, en LA ESCLAVINA JOVEN  le hemos hecho una pequeña entrevista. Así se podrá conocer de las propias palabras del artista qué siente y que visión tiene sobre el mundo de los toros.

Ya que usted trabaja a distintas disciplinas dentro del mundo del arte, ¿podría definirse artísticamente?
Me gusta trabajar todas las disciplinas, pintura, escultura, grabado y sobre soportes y técnicas muy variadas. Podría definirme como ecléctico a la hora de crear, escojo la disciplina que creo más adecuada a la obra.

Algo tendrá la fiesta donde interviene el toro para que sea argumento en la literatura universal, en autores que van desde Virgilio a García Lorca, pasando por Nietzsche o Wittgenstein… ¿Qué opina de la tauromaquia?
Para mí es un arte milenario que contiene muchas disciplinas, pintura, escenografía, teatralidad, deporte, literatura, etc. En la actualidad es casi un legado arqueológico que ha conseguido llegar a nuestros días y merece como mínimo un respeto como realidad cultural histórica.

¿Cómo definiría su obra taurina?
Empecé a realizar pinturas taurinas por encargo y por curiosidad en saber cómo me resultaría realizar temas sobre tauromaquia, que por otro lado tan bien había interpretado un artista tan admirado por mí como es Picasso. Para mí la tauromaquia en cuanto a plasticidad es básicamente la interrelación de tres colores: Amarillo, rojo y negro.  Mi intención es aportar mi granito de arena a todos los artistas que han tratado este tema.

¿En qué medida es aficionado a los toros?, y ¿Qué le impulso a pintar el tema taurino?
No soy muy aficionado a los toros, pero entiendo y respeto su arte. Eso me sirve de excusa para realizar mi obra. Me impulsó el reto a ver que era yo capaz de hacer sobre el tema de la tauromaquia.

Vemos en su obra una pintura que rompe con los cánones que estamos acostumbrados a ver en la pintura taurina, ¿Cree que la pintura taurina debe evolucionar cómo evolucionan otros estilos pictóricos?
Sin duda el tratamiento de la pintura taurina debe evolucionar y creo que lo hace, pero eso dependa ya de la creatividad de cada artista.

Siendo catalán es difícil no preguntarle por el tema de la prohibición de celebrar corridas de toros en Cataluña, ¿Cómo valora esta medida?
Lo veo mal porque es como cargarse todo un legado de cultura de este país, incluso de Cataluña donde la tauromaquia goza de gran tradición en muchos pueblos. ¿Vamos a quitar de los museos todas las obras que traten la tauromaquia?   Lo de la tortura como argumento no se sostiene pues cada día se matan miles de animales para consumo alimenticio y nadie dice nada.

¿Se vale de medios como la fotografía para sus escenas en la plaza? O, ¿No se inspira en algo real a la hora de elaborar sus cuadros?
Hay de todo, a veces parto de una foto, otras de la imaginación o de recuerdos.

¿Qué pintores le han influido en su carrera?
Podemos resumirlo en uno Pablo Ruiz Picasso.

¿De los pintores taurinos que hay y ha habido con cual se quedaría?
A Picasso por romper moldes.

¿Para usted que cosas no deberían faltar en un cartel de toros y qué destacaría en el?  
Para mí es fundamental el color, sobre todo los tres que he mencionado, rojo, amarillo y negro. Un negro sobre un amarillo tiene una fuerza tremenda.

¿Cree que la Fiesta va a terminar aboliéndose? 
No y más cuando en Francia ha sido reconocida como fiesta de interés nacional.


Álvaro de Tomás Villamayor
(Firma invitada)

jueves, 2 de mayo de 2013

2ª Feria de la Comunidad de Madrid

"TRES TOREROS, TRES CONCEPTOS, TRES OREJAS"

Una oreja por coleta, de distinto sabor y peso, para la terna actuante en la Goyesca del 2 de mayo. Corrida mansa, pero con matices de El Cortijillo y Lozano Hnos.

Terminaba la breve Feria de la Comunidad con uno de los festejos más tradicionales y señeros de la temporada en la Monumental de Las Ventas: la Goyesca del 2 de mayo. Y Goya trajo este año el entretenimiento y la variedad a los siempre sufridores tendidos del coso de la calle de Alcalá. Los tres matadores actuantes anduvieron por encima de la mansa y desigual corrida de dos de los hierros de la familia Lozano: El Cortijillo y Lozano Hermanos. Eso sí, aunque como digo el encierro de la divisa toledana fue manso en líneas generales, sorteó varios ejemplares que si tuvieron cierta casta y ofrecieron opciones a sus respectivos matadores. Los mejores fueron los jugados en segundo y sexto lugar, aunque también el mansísimo cuarto rompió a mejor en el tercio final y permitió el lucimiento. Antonio Ferrera, Morenito de Aranda y Alberto Aguilar fueron los tres diestros que hicieron el paseíllo, y los tres se fueron a casa con un trofeo en el esportón. Cada uno con sus conceptos, con su personalidad, y con sus virtudes y defectos, mantuvieron casi en todo momento el interés de un público que, como ayer, fue muy escaso.

Alberto Aguilar cerraba cartel y plaza, y además lo hizo cuando sus compañeros ya contaban con una oreja respectivamente. Pero el coraje de este torero de corta estatura ya está más que descubierto y contrastado. Él fue el que mejor estuvo de los tres, si miramos cada una de las actuaciones desde la perspectiva (tan olvidada, por cierto) de la colocación y la pureza. Aguilar se intentó colocar siempre bien, adelantando la pierna que torea y cruzándose cuando fue preciso. Y Madrid lo supo ver. Está claro que si hay una plaza que valora estos cánones, esa es Madrid. Alberto Aguilar logró una oreja del sexto, el animal que puso fin al mini ciclo de la Comunidad. Bien presentado y serio, no como alguno de sus hermanos, el de Lozano Hermanos también tuvo la condición que marcó el festejo: la mansedumbre. Eso sí, este astado contrarrestó esa manifiesta mansedumbre con la casta. "Pianista", que así se llamaba, embistió con poder y transmisión en la muleta del madrileño, otorgando seriedad a todo lo que se hizo delante de él. Al igual que el cuarto novillo de ayer, el de los Lozano fue un claro ejemplo de animal manso, pero encastado. La faena de Aguilar fue de menos a más, como debe ser. Los momentos más destacados llegaron casi al final en dos series, una con la diestra y otra al natural, en la que el torero bajó mucho la mano e hilvanó los muletazos siempre colocado en el sitio y cargando la suerte. Una verdadera satisfacción supone el ver como aún queda algún torero que echa la "pata pa'lante" y no la esconde o retrasa como hacen la mayoría. Aguilar se cruzó en los momentos apropiados y provocó la ovación de una afición que se dio cuenta del valor y la exposición del torero. Ese emotivo final del trasteo tuvo lugar casi en tablas, en terrenos del tendido 7, y pese a que el toro se puso incómodo para colocarlo, fue rubricado con la mejor estocada de la tarde, la que más arriba cayó. A pesar de la buena colocación del acero, Alberto tuvo que hacer uso de un golpe de verduguillo para terminar de abatir a su enemigo. El público pidió la oreja y el presidente la concedió. Ante el tercero, el madrileño también rayó a gran nivel. El excesivamente corniabrochado astado de El Cortijillo fue, con diferencia, el más grandón del encierro. Y el colorado chorreado en verdugo se movió, pero lo hizo con sosería. Muy justita tuvo la casta un animal gazapón, de embestida descompuesta. De nuevo, Alberto Aguilar se colocó en el sitio y dio todas las ventajas a su oponente, pero su labor, a diferencia de la del último, no caló en los tendidos a causa de la condición del toro.

Antonio Ferrera también destacó por su entrega en su paso por Madrid. Aunque muchos no los esperábamos, el extremeño se metió a la mayoría del público en el bolsillo en un trasteo muy meritorio al cuarto de la tarde, ejemplar anovillado por delante. Si toda la corrida pecó de mansa, el segundo del lote de Ferrera, se llevó la palma. Mansísimo resultó en los primeros tercios y casi imposible para picar. Tras huir rebrincado de sus respectivos encuentros con el caballo, el ejemplar procedente del encaste Núñez, llegó crudo a un tercio de banderillas que protagonizó su matador. De gran exposición fueron los dos palos clavados en el tercer par. Los demás, como los ejecutados ante el primero, fueron a toro pasado. El escaso castigo al que fue sometido en el segundo tercio, permitió que el toro rompiera a mejor en la muleta. Eso, y la actitud de Antonio Ferrera. Muy entregado, construyó una labor cerca de toriles y casi exclusivamente sobre el pitón derecho. Su enemigo respondió mejor hacia los adentros y a favor de querencia y Ferrera lo entendió a la perfección. Mucho más templado de lo que es costumbre, el torero, vestido para la ocasión por una prestigiosa firma de moda, logró muletazos de calidad y mérito. Eso sí, abusó de coger el estaquillador del extremo y no del centro. Siempre se ha dicho que el toreo bueno se debe realizar cogiendo la muleta por el medio y por eso algunos recriminaron la forma con la que ejecutó Ferrera los muletazos. Por momentos bien colocado, por momentos no tanto, hubo algunas series demasiado al hilo del pitón, aunque la condición de la res pudieran apremiar a ello. Tras una estocada trasera y desprendida, llegó la oreja. Menos cómodo se le vio ante el que abrió plaza, un serio y cornalón astado que manseó y salió muy suelto en los primeros tercios y que luego resultó deslucido en la muleta, con el molesto defecto de soltar mucho la cara casi en cada muletazo. En este, Ferrera fue silenciado.

Si sus compañeros pusieron la entrega (Ferrera) y el valor y la pureza (Aguilar), Morenito de Aranda puso el gusto. Gusto, excesivo eso sí. Y con esto quiero decir que el burgalés se preocupa más por la estética y la compostura, que por el toreo fundamental. Una oreja obtuvo, incomprensiblemente, en el segundo. Fue incomprensible porque no hubo petición mayoritaria para conceder el premio. La casi voltereta que sufrió al entrar a matar quedándose en la cara del toro ayudó a que asomaran unos pañuelos que, de todas formas, no fueron mayoría. Noble y repetidor fue el primero del lote del torero de Aranda de Duero, aunque no le habría sobrado un punto más de transmisión y clase. Morenito lo recibió con un buen y templadísimo saludo a la verónica y después consiguió una faena intermitente en la que destacaron naturales sueltos, así como remates y adornos por bajo de gran calidad y belleza. No fue redonda la faena, pero tras el rápido efecto del espadazo, cayó el ya citado trofeo. Ante el quinto, que también tuvo nobleza y movilidad, pero que no decía nada, Morenito de Aranda lo intentó con voluntad, pero no se terminó de acoplar y la actuación de toro y torero no llegaron a interesar a los espectadores. Tras una estocada ligeramente atravesada, pegó un auténtico sainete con el descabello.

2ª Feria de la Comunidad de Madrid. Tradicional corrida Goyesca del 2 de mayo. Con 1/3 de entrada en los tendidos, se lidiaron 3 toros de Lozano Hermanos (1º, 4º y 6º) y 3 de El Cortijillo (2º, 3º y 5º), muy desiguales de presencia con algunos justitos por delante y excesivamente abrochados de cuerna, y de manso juego en general. El noble 2º valió al igual que los mansos encastados 4º y 6º.

Antonio Ferrera: palmas y oreja
Morenito de Aranda: oreja y silencio tras aviso
Alberto Aguilar: saludos tras aviso y oreja tras aviso

Luis Carlos Aranda se desmonteró tras parear al 2º.

Foto: Javier Arroyo

miércoles, 1 de mayo de 2013

1ª Feria de la Comunidad de Madrid

"OREJAS QUE SE FUERON INTACTAS"

Variada e interesante novillada de El Montecillo que sortea hasta tres ejemplares de grandes opciones. Emilio Huertas, que da una vuelta al ruedo, el mejor de la terna.


Comenzaron las intensas (y a veces interminables) semanas de actividad taurina en Las Ventas. Aunque hasta el próximo jueves 9 de mayo no dará comienzo San Isidro, Madrid ya huele a Feria...y a toros. Hoy y mañana tiene lugar en la Monumental el preámbulo del gran ciclo taurino de la temporada. La Feria de la Comunidad de Madrid vuelve a conformarse un año más con una novillada picada y la tradicional corrida Goyesca del 2 de mayo. Hoy todos los que volvíamos al coso de la calle de Alcalá, después de bastantes meses, nos mostrábamos sonrientes, esperanzados, ilusionados...algo poco común en estos tiempos que corren, y más si de lo que hablamos es de la fiesta de los toros. Seguramente según transcurran los días y semanas ese semblante y esa actitud se irán tornando, pero por ahora...hay que ser optimista. Y la verdad es que la cosa no ha empezado del todo mal esta tarde en la novillada que abría el serial de la Comunidad.

Inicialmente se habló de que la divisa que se lidiaría el primero de mayo llevaría los colores de la santacolomeña Hoyo de la Gitana, aunque finalmente fue anunciada la de El Montecillo, de procedencia Juan Pedro Domecq. El cambio nos fastidió a muchos, aunque finalmente no ha salido mal. No sabemos como habría embestido la del Hoyo de la Gitana, pero lo que sí sabemos es que el encierro de Paco Medina ha puesto en bandeja el triunfo de los novilleros actuantes, concretamente el de Imanol Sánchez y Emilio Huertas, que se llevaron los mejores lotes. Hubo hasta tres animales que ofrecieron, con distintos comportamientos y matices, muchas posibilidades y que se fueron con las orejas intactas al desolladero. Los jóvenes aspirantes a matadores de toros no estuvieron a la altura de esos tres utreros de El Montecillo, aunque, eso sí, sus actuaciones fueron diferentes.

Sin duda, el que mejor estuvo de la terna fue Emilio Huertas. A punto estuvo de cortar una oreja en el segundo de la tarde, un animal, por otro lado, que era de dos. Mejor astado para un torero…imposible. El de El Montecillo, “Bohemio” de nombre, inspiró a más de uno con su desbordante nobleza, temple y calidad. Para mí gusto le faltó un poco más de picante, de fiereza, aunque claro, si lo hubiera tenido habría sido sobresaliente. El de Paco Medina ya demostró de salida sus buenas intenciones. Siempre acudió a los cites humillado y luego en la muleta se movió con absoluta dulzura y franqueza. Abrochadito por delante y algo escurrido de los cuartos traseros, el del hierro toledano colaboró en un gran tercio de banderillas. Los culpables del lucimiento fueron dos hermanos, José y Ángel Otero. Uno con el capote y otro con los palos, sencillamente estuvieron magistrales. Se desmonteró el que pareaba, Ángel Otero, aunque luego en el quinto fue José el que repitió el ritual tras otros dos sobresalientes pares. Tras el buen segundo tercio, Emilio Huertas elaboró una faena demasiado breve en la que anduvo templado y relajado, pero en la que no cuajó al buen “Bohemio”. Hubo una notable serie al natural, pero sólo una. En el resto no bajó la mano todo lo que hubiera sido preciso y, como es costumbre, retrasó la pierna de salida sin cargar la suerte. Faltó precisamente más mano baja y más adelantar la pierna que torea. Un vicio este de retrasar la pierna que ya se ha convertido en una verdadera epidemia endémica en la Tauromaquia del siglo XXI. Tras una certera estocada, el novillo tardó en caer, pero el público pidió mayoritariamente la oreja. El Presidente se hizo el duro y finalmente no concedió el trofeo. Una vuelta al ruedo dio Huertas, aunque en el ambiente quedó la sensación de que no llegó a cuajar a su enemigo. Y en el quinto no tuvo tanta suerte. Tuvo también movilidad este de El Montecillo, aunque ya no la misma clase ni ritmo en las embestidas que su hermano. Trasteo sin excesos el del novillero de Santa Cruz de Mudela que no terminó de romper en ningún momento. Su actuación no tuvo precisamente un buen broche, pues protagonizó un verdadero mitin con la espada con más de cinco pinchazos para poder pasaportarlo.

Un lote encastado fue el que se llevó Imanol Sánchez que, pese a que debutó con picadores hace casi cinco años, aún no se había presentado en Madrid. La empresa por fin le contrató y tuvo dos novillos para abrir la puerta grande. Mejor suerte a la primera es difícil. Sus dos oponentes es verdad que no tuvieron la exquisita nobleza del segundo, pero sí que contaron con otra indispensable y obligatoria condición: la casta. El que abrió plaza, correcto de presentación, cumplió en el caballo y llegó alegre a banderillas, tercio que ejecutó el matador. El segundo y tercer par fueron comprometidos, el novillero de Zaragoza clavó en la cara con exposición. Antes, el mismo Imanol Sánchez y previamente Emilio Huertas, intervinieron en el turno de quites. Uno por chicuelinas y otro intentando el toreo a la verónica, hubo más voluntad que acierto. Ya en el tercio de muleta, el ejemplar de El Montecillo demostró castita e intensidad en su embestida, sobre todo en la primera parte del trasteo. En ocasiones tuvo el defecto de salir con la cara un poco alta desluciendo los muletazos. Por otra parte, tuvo la virtud de la prontitud. Imanol Sánchez evidenció ganas y voluntad, pero poco o nada se puede rescatar de lo que ejecutó. Siempre con el compás excesivamente abierto, el toreo que brotó de sus muñecas no fue estéticamente agradable. Además, no se acopló en ningún momento en una larga faena construida casi en el centro del ruedo. Tras un pinchazo y una estocada de fea colocación, fue silenciado. El cuarto, bien presentado y más cuajado que los ejemplares que le precedieron, fue sometido a un durísimo e injustificado castigo en varas. A pesar de ello, “Habanero” no perdió las manos y llegó al tercio final con poder y emoción en sus embestidas. Se rajó desde el principio, pero fue un claro ejemplo de toro manso encastado. Mejor a favor de querencia, el animal humilló a pesar de sus constantes huidas a tablas. Imanol Sánchez recayó en los mismos errores que en su primero y tan sólo se salvaron un par de naturales templados logrados ya al final. Tras otro espadazo defectuoso, saludó una ovación de sus partidarios en medio de algunas protestas y tras aviso.

En tercer lugar actuaba Juan Millán, que también hizo su presentación en Las Ventas. Desgraciadamente, nadie se acordará de su paso por Madrid. A él le correspondió el lote de menos opciones. Sus dos enemigos tuvieron nobleza, pero vino acompañada de una manifiesta carencia de casta y también de fortaleza en el caso del que cerró el festejo. Millán, siempre con la muleta retrasada y ejecutando medios muletazos, no despertó el más mínimo interés en dos labores largas y anodinas. Pese a que saludó por su cuenta desde el tercio en el tercero, su primer paso por el coso venteño fue silenciado.

1ª Feria de la Comunidad de Madrid. Con 1/5 de entrada en los tendidos, se lidiaron 6 novillos de El Montecillo, desiguales de presencia con algunos justitos y otros más cuajados. Encierro de variado comportamiento del que sobresalieron el encastado 1º, el manso encastado 4º y el buen y noble 2º.

Imanol Sánchez (presentación en Madrid): silencio tras aviso y saludos tras aviso
Emilio Huertas: vuelta al ruedo tras petición y silencio tras aviso
Juan Millán (presentación en Madrid): saludos tras aviso y silencio tras aviso

Foto: Javier Arroyo

miércoles, 10 de abril de 2013

Previo Feria de Abril

¿UNIÓN?, NUNCA

Hoy comienza la Feria de Abril de Sevilla, sí, la que siempre ha estado considerada como la segunda de mayor importancia y repercusión de toda la temporada taurina española y global. Antes de que arranque la Feria de San Isidro en Madrid, la primavera taurina pasa, irremediablemente, por el coso del baratillo en la capital hispalense. Allí, desde hoy y hasta finales de la próxima semana se desarrollará un ciclo que ha sufrido notables “recortes”. Varios festejos menos que tenían la finalidad de paliar las pérdidas económicas derivadas de la alarmante pérdida de abonos sufrida por la Real Maestranza en las últimas temporadas. A pesar de esa bajada en el número de festejos, la empresa Pagés no ha reducido el precio de los abonos para este 2013 y esto, junto a la desesperante y cada vez más agudizada crisis económica, ha supuesto un nuevo descenso en la cifra de aficionados que cada tarde acudirán a los tendidos de la Maestranza.

Con estos antecedentes comienza un ciclo que tendrá como apertura una novillada picada con tres de los chavales que más esperanzas han despertado entre los aficionados en la pasada y presente campaña: Gonzalo Caballero, Sebastián Ritter y Lama de Góngora harán el paseíllo para pasaportar una novillada de Juan Pedro Domecq-Parladé. Bien por el cartel de novilleros, mal por la ganadería. Después de innumerables petardos temporada tras temporada, el premio para semejantes resultados es que Juan Pedro abra la Feria de Abril con una novillada y después lidie otra corrida de toros más. Una sonora ovación para los gestores del coso y los maestrantes que dan el visto bueno. Después de la novillada llegarán las denominadas corridas toristas o duras, aunque no serán muchas. Cuadri y Fuente Ymbro (si es que acaso esta última se puede incluir en ese tipo de divisas), a las que se sumará en farolillos Victorino Martín, serán los hierros representantes de este otro tipo de Tauromaquia. Los diestros que se acartelan estos días, en general, no despiertan un gran interés a priori. Eduardo Gallo, con la de Cuadri, o el joven López Simón (que el año pasado en su alternativa cortó una oreja y recibió una cornada), con el encierro de Ricardo Gallardo, se salvan. El mano a mano entre los sevillanos Cid y Daniel Luque, en principio no augura gran competencia y ha cerrado la puerta a otros diestros con más méritos como Iván Fandiño (gran ausencia del ciclo), Diego Urdiales o Alberto Aguilar. El fin de semana llegarán las dos encerronas del serial: el sábado la de José María Manzanares, y el domingo la del rejoneador Diego Ventura. Gran expectación para la del primero y habrá que ver como termina el esperado “gesto”. Entre comillas lo de gesto porque el alicantino tendrá, seguro, a la plaza desde el principio a sus pies (como en los últimos años), y porque Manzanares, como era presumible, no ha arriesgado casi nada en cuanto a los astados a lidiar. Sota, caballo y rey, o mejor dicho, Domecq, Domecq y Domecq. La excepción: un toro (muy a modo) de Victorino. En la semana de farolillos se concentrarán las figuras del toreo actual con, por ejemplo, Morante, Castella y Talavante el lunes con ejemplares de Cuvillo. Del resto destacar el encierro de El Pilar, de lo poco que presumiblemente tendrá algo de casta en un ciclo marcado por las ganaderías comerciales. Sencillamente vergonzosa, por otro lado, la vuelta de Daniel Ruíz tras su bochornosa “corrida” en 2012. El  Juli regresará al ruedo en el que el pasado Domingo de Resurrección resultó el gran triunfador y cortó tres orejas abriendo su cuarta Puerta del Príncipe. ¿Obtendrá una más el viernes 19? Tras ver el listón de Sevilla en Semana Santa, es muy probable. El sábado 20 tendrá lugar el ya tradicional festejo de los “mediáticos” y se cerrará la feria, quizás, con lo más interesante: la corrida de Miura en la que intervendrán Rafaelillo, Javier Castaño y El Juli, el primer “gesto” del madrileño desde hace bastantes años.

En definitiva, la de este 2013 será una Feria de Abril marcada por la crisis económica y el pesimismo reinante en el mundo del toro por la reducción de festejos, el pobre compromiso de la mayoría de toreros, y la ausencia de casta y emoción la mayoría de las tardes. También, será la feria en la que se volverá a hacer patente la desunión entre los miembros del sector de cara a los aficionados. Muy pocos serán testigos de las combinaciones de toros y toreros analizadas anteriormente. La televisión, después de muchos años, no estará presente en Sevilla. El no acuerdo entre la empresa encabezada por Canorea y Ramón Valencia, y Canal Plus no nos permitirá a muchos “vivir” la segunda gran cita taurómaca de la temporada. Una vez más, los intereses o compromisos económicos y particulares han primado sobre el interés general. En un momento crítico como el actual, el que decimos es el segundo espectáculo de masas de este país, no tendrá difusión para el gran público. El ciclo sevillano quedará relegado a los medios “internos”, a los taurinos, y a los que se acerquen a la capital andaluza para vivir estos días de fiesta y celebración. La unión del sector, como ven, ni está, ni se la espera…