martes, 10 de abril de 2012

Artículo de opinión

"LAS MAL LLAMADAS FIGURAS DEL TOREO"

Hoy en día el término “figura del toreo” se aplica muy a la ligera y, por supuesto, erróneamente. Tradicionalmente y a lo largo de los años, una figura del toreo ha llegado a ser aquel matador que por su grandiosa carrera y triunfos en las principales plazas de toros de todo el mundo, ha conseguido pasar a la Historia del toreo como uno de los toreros más importantes de su tiempo. Tomando esta definición o idea de lo que siempre ha significado la palabra figura del toreo, si hacemos memoria veremos que en la ya larga Historia del toreo ha habido muy pocas figuras del toreo. A lo largo de estos ya más de dos siglos de existencia de la fiesta de los toros, ha habido miles de matadores de toros, pero sólo unos pocos han tenido el honor de inscribir sus nombres en la Historia de este grandioso e irrepetible espectáculo. Los primeros matadores que llegaron a conseguir este logro fueron los “padres” del toreo, los primeros matadores como Pedro Romero, Costillares o Pepe-Hillo. Después llegaron otros matadores clásicos como Paquiro, Lagartijo, Frascuelo o Guerrita. Algunos de estos toreros que he nombrado anteriormente no sólo han pasado a la Historia como irrepetibles matadores de toros, sino también por haber muerto en las astas de sus enemigos. Antes de llegar a la llamada Edad de Oro del toreo, tenemos que nombrar a Bombita que podría ser una de las últimas figuras del toreo antiguo. Después de estos años tan importantes en la Historia del arte de torear, llegan dos toreros absolutamente únicos y que transformaran para siempre la fiesta de los toros: Joselito “El Gallo” y Juan Belmonte. Estos dos sevillanos protagonizarán la Edad de Oro del toreo y serán una de las parejas de matadores con más partidarios y apasionados defensores de todos los tiempos. Tras el paso del toreo antiguo al toreo moderno encarnado por estas dos figuras, llegarán tiempo después otros matadores de la importancia de Ignacio Sánchez Mejías, Domingo Ortega y uno de los mitos del toreo: Manolete. Todos estos matadores consolidarán el nuevo concepto con el que se comienza a entender la lidia y al espectáculo taurino como el más importante en nuestro país. Carlos Arruza, Luis Miguel, Manuel Benítez “El Cordobés”, Antonio Bienvenida, Pepe Luis Vázquez, Antonio Ordóñez o Paco Camino serán algunos de los diestros de la segunda mitad del siglo XX que pasen a la Historia como auténticas figuras del toreo. Y si he nombrado a todos estos genios anteriormente ha sido para poner ejemplos de lo que siempre ha sido una figura del toreo, porque además de tener conceptos únicos, hacer evolucionar la fiesta de los toros por distintos motivos, o demostrar un valor pocas veces visto, todos estos matadores tuvieron el común denominador de la torería y el compromiso. Todos ellos, sin excepción, se caracterizaron por realizar campañas muy largas en las que estaban presentes en todas las grandes plazas y ferias de todo el planeta taurino. Todos ellos hicieron el paseíllo en cosos como Madrid, Sevilla, Valencia o Bilbao en decenas de ocasiones y, muchas veces, en una misma temporada. Por ejemplo, Antonio Bienvenida llegó a torear hasta en catorce ocasiones en una misma campaña en la plaza de Las Ventas de Madrid. Por otra parte, estos toreros tuvieron la decencia de encerrarse con seis toros en solitario en un gran número de ocasiones y algo sumamente importante: mataron siempre diversidad de encastes sin rehuir de las ganaderías más duras y complicadas como Miura, Pablo Romero o Saltillo. Todas estas son las características que hacen convertirse a un torero en auténtica figura del toreo, en matadores que han pasado a la Historia. Hoy en día llamamos figura del toreo a cualquiera (con todos los respetos). Por ejemplo, que me digan a mí que han hecho toreros como Miguel Ángel Perera, Sebastián Castella, José María Manzanares o Alejandro Talavante para ser considerados figuras del toreo. Otros casos como los de Daniel Luque ya son de escándalo. ¿Todos estos matadores van a pasar a la Historia del toreo como auténticas figuras? La respuesta está clara: no. Tan sólo José Tomás, Enrique Ponce y, como mucho, El Juli pueden ser consideradas verdaderas figuras del toreo. Es indignante que tras echar un vistazo a la Historia y ver las carreras de esos toreros que nombré anteriormente, se llame figura del toreo a matadores como Manzanares que ya no es que maten sólo hierros del encaste Domecq, es que sólo se anuncian con cuatro o cinco divisas (Juan Pedro, Cuvillo, Garcigrande o Zalduendo). Tienen en sus manos cambiar lo que están haciendo y convertirse en auténticas figuras, así que, mientras tanto, no manchemos ni banalicemos esa categoría de “figura del toreo”.

Crónica Domingo de Resurección (Madrid)

"BUEN MAESTRO; MALOS ALUMNOS"

Los papeles parecieron cambiados en la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en Madrid. El futuro de la fiesta estaba representado por dos jóvenes toreros que han sido dos de los novilleros más destacados de los últimos años, Víctor Barrio y Juan del Álamo, y que tomaban y confirmaban la alternativa en la plaza más importante del mundo. Su deber era impresionar, cumplir las expectativas de tan importante cita e ilusionar a los aficionados al demostrar que el escalafón tiene futuro y sangre nueva. Pero lo que ocurrió no fue nada más alejado de la realidad: el matador con más de treinta años de alternativa y que se despide este año de los ruedos, El Fundi, les dio toda una lección de actitud, torería, inteligencia y buen toreo a los dos jóvenes que completaban el cartel y que, se supone, tienen un largo camino y futuro por delante. El resultado del festejo quizás sea el mejor ejemplo posible del decadente momento por el que atraviesa la fiesta de los toros y del incierto futuro que se le atisba. En otro momento, hace algunos años y décadas, los jóvenes matadores que pisaban el ruedo venteño habrían salido a por todas, a dejarse matar si era necesario y, sobre todo, a no dejarse ganar la pelea por el veterano torero que abría el cartel. Ahora, a dos toreros jóvenes que aún no son nada en la fiesta se les da la oportunidad de hacer el paseíllo en el ruedo más importante del planeta taurino y en una fecha tan señalada como el Domingo de Resurrección, y no llegan ni a justificarse. Así está esto.

UN MAESTRO EN TODO SU ESPLENDOR

José Pedro Prados “El Fundi” entró en el cartel sustituyendo a Curro Díaz, herido el sábado en la plaza de toros de Baeza, y fue el encargado de abrir un cartel tan tradicional como el del Domingo de Resurrección. Todo un guiño al maestro de Fuenlabrada que este año, y después de más de treinta de carrera, se retirará de los ruedos. Y El Fundi volvió a demostrar porqué es un torero tan querido y respetado por todos los profesionales y aficionados. José Pedro anduvo a un gran nivel, consiguió cortar una oreja de peso, y, lo más importante, logró realizar lo único interesante y estimable de la tarde y de lo que llevamos de temporada en Las Ventas. Las ceremonias de alternativa y confirmación de alternativa hicieron cambiar el orden normal de la lidia. El tercero de la tarde, primero de El Fundi, fue un animal justito de presentación (como varios de los ejemplares lidiados) que manseó en los primeros tercios y que después llegó algo rebrincado a la faena de muleta y con algunas complicaciones. El Fundi, vestido de un terno verde hoja y oro, empezó de menos a más, conduciendo la embestida del toro con suavidad para atemperar su embestida y asentarlo en la arena. En el inicio del trasteo anduvo más despegado el de Fuenlabrada, pero después asentó las zapatillas en el ruedo y con gran naturalidad comenzó a torear con gran templanza y largura. Uno de los aciertos de Fundi fue presentar siempre la muleta muy por delante, echando los vuelos al hocico del animal y tirar de su embestida con la mano baja. Lo llevó muy cosido a la franela e hizo algo que hoy parece que está perdido: remató los muletazos muy atrás. Desde el principio estuvo muy metido en la faena, muy dispuesto y transmitió esa disposición y buena lidia al tendido. La cumbre del trasteo fue una serie con la mano izquierda verdaderamente espléndida. Tras una estocada un pelo desprendida y atravesada, pero ejecuta con brillantez y de rápida muerte, la mayoría del público congregado en Las Ventas pidió la oreja y el presidente la concedió. En la vuelta al ruedo en la que paseó el trofeo recibió El Fundi el reconocimiento unánime de una de sus plazas, del público que tanto lo admira y respeta por una trayectoria de intachable lucha y honradez. El quinto fue un astado feo e impresentable que no debió salir nunca de chiqueros. Además, el de José Luis Pereda tuvo una pésima condición en la que destacó su mansedumbre y falta de casta y clase. El de la divisa onubense nunca fue metido en los engaños y no humilló en ningún momento, dificultades que pusieron en un verdadero aprieto a su matador. Y lo peor que tuvo “Huérfano I” fue peligro sordo, un riesgo que casi no transmitió a los tendidos pero que estuvo presente en toda la faena muletera. El Fundi lo intentó y se peleó con él, pero poco pudo hacer ante tal papeleta. Con la espada tiró por la calle del medio y tras pinchar en varias ocasiones se fue a los bajos descaradamente para liquidar cuanto antes a su enemigo.

UNA ALTERNATIVA SIN FUNDAMENTO

La alternativa de Víctor Barrio en Madrid no había convencido desde que se anunció y el resultado dio la razón a aquellos que pensaban que no estaba justificada. Pese a ser un novillero puntero en las dos últimas temporadas, la oportunidad de recibir el doctorado en la primera plaza del mundo debe ser concedida a novilleros con una trayectoria mucho más destacada, que hayan triunfado con la rotundidad en Las Ventas, y que tengan ambiente. El primero toro que mató Víctor Barrio en su carrera se llamó “Picador”, un castaño bragado meano bizco del pitón derecho. El de Pereda tuvo buena condición pero fue muy flojo y no transmitió nada. Barrio consiguió en este primer toro algún derechazo de buen trazo y mano baja, pero casi siempre anduvo con la suerte descargada y mal colocado. Además, los nervios y la presión del momento le pudieron en algunos momentos y se le vio precipitado. El sexto tenía unas magníficas hechuras, pero el burraco de la divisa azul y roja no tenía la seriedad suficiente para el coso madrileño. El astado también tuvo buen fondo y quiso embestir pero tuvo la fuerza y la casta muy en el límite. El segoviano se equivocó de planteamiento, ahogó al astado, y planteó una faena de cercanías con muchos pases y prácticamente nada destacable. Además, debe tener más cuidado con la espada porque a su primero lo mató de un bajonazo infame.

JUAN DEL ÁLAMO NO CONVENCE

El salmantino Juan del Álamo llegaba a Madrid para confirmar una alternativa que recibió el pasado mes de julio en el coso de Santander. El joven diestro venía precedido de las buenas sensaciones que dejó en esta plaza de novillero. Del Álamo fue en las últimas temporadas el líder del escalafón novilleril y uno de los chavales que más ilusionó a la afición y a la crítica por sus grandes formas como torero. Desgraciadamente en la tarde de su confirmación no estuvo al nivel esperado y se fue a pie en medio del silencio. Es verdad que el público estuvo toda la tarde frío con él y también lo es que le tocó un lote que apenas tuvo posibilidades, pero Juan debió mostrar otra actitud y menos ventajas delante de la cara de sus toros. El matador charro si volvió a demostrar el magnífico concepto del toreo que posee y estuvo templado toda la tarde, pero a Madrid se debe venir con una actitud mucho más entregada y menos en figura. Además, Juan del Álamo abusó durante todo el festejo del pico y de torear en la llamada periferia. Casi nunca se pasó al toro por la faja ni remató los muletazos atrás y eso en Madrid no se admite. Una pena porque este joven torero tiene un gran fondo para llegar a funcionar en este difícil mundo, pero debe hacer un ejercicio de autocrítica y dejar atrás tantas ventajas porque él tiene valor suficiente como para realizar otro tipo de toreo.

Corrida del Domingo de Resurección (Madrid) con media plaza, se lidiaron 6 toros de José Luis Pereda, desiguales de presentación con algunos ejemplares muy justos por su pobre seriedad por delante o por su falta de remate, y de noble y descastado juego en general. Algunos como 3º o 4º dieron algunas opciones. 1º noble pero muy flojo; 2º inválido y descastado; 3º manso pero con chispa y cierta casta y transmisión; 4º noble y enclasado pero justito de fuerzas; 5º manso, complicado y con peligro sordo; 6º noble pero flojo y descastado y ahogado por el torero.

El Fundi (verde hoja y oro): oreja y silencio tras aviso

Juan del Álamo, que confirmaba alternativa, (blanco y plata): silencio tras aviso y silencio

Víctor Barrio, que tomaba la alternativa, (grosella y oro): palmas en ambos


Fotos: las-ventas.com

Artículo de opinión

"LA OPORTUNIDAD GANADA, DE NUEVO, NEGADA"

En este artículo no pretendo analizar en profundidad los carteles de la próxima Feria de San Isidro a niveles generales. Sólo diré que me parecen una auténtica tomadura de pelo por parte de la empresa Taurodelta que sólo con echar un vistazo a la hemeroteca, pueden comprobar como es una de los peores ciclos isidriles de la Historia, por no decir el peor. Pero como digo, en estas líneas en lo que me voy a centrar es en la injusticia que se ha cometido dejando fuera a dos toreros jóvenes, albaceteños y que tienen una gran proyección y condiciones para funcionar en este difícil mundo de los toros. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Sergio Serrano y Juan Luis Rodríguez. Ambos matadores se habían ganado por derecho propio el estar presentes en el ciclo taurino más importante del año y lo habían hecho donde lo deben hacer los buenos toreros: delante de la cara del toro. Ambos casos son similares ya que tanto Sergio como Juan Luis son dos matadores de gran juventud, que fueron novilleros destacados en su momento y que después de tomar la alternativa se quedaron parados sin que ellos hubieran hecho nada para merecerlo, todo lo contrario. Sergio y Juan Luis demostraron como novilleros grandes maneras y triunfaron en plazas como Sevilla o Madrid y, por supuesto, en su tierra, Albacete. Pero ninguno de los dos después de recibir el doctorado bajó el nivel que habían tenido como novilleros y despertaron grandes esperanzas en la afición albaceteña. Ambos poseen un gran concepto del toreo, muy clásico y puro, y tienen mucho valor. Con estas condiciones se preguntarán entonces porque no funcionan ni torean. Pues muy sencillo, Sergio Serrano y Juan Luis Rodríguez están siendo víctimas del injusto sistema taurino. Este sistema siempre ha tenido sus injusticias, pero éstas se han ido acentuando con el paso de los años y más con la crisis económica que vivimos desde hace tiempo. En los últimos años se han reducido considerablemente las corridas de toros y también los puestos a repartir en las grandes ferias. Las figuras tienen, por lo general, asegurado su sitio, como también lo tienen esos toreros “populistas” y mediáticos que son contratados para llevar a gente a la plaza. Y, por último, hay otra clase de matadores que entran en las ferias para abaratar costes y rellenar los huecos sobrantes. Con este planteamiento se hace casi imposible la incursión de toreros jóvenes como Juan Luis o Sergio en las grandes ferias. Pero lo que más ha cambiado en las últimas décadas y que constituye uno de los principales problemas es el siguiente: antes los toreros jóvenes y aún por definir toreaban en las capitales de provincia y en los pueblos para coger oficio y prepararse para después acudir a la cita con Madrid, la plaza en la que podían despear o caer definitivamente en el olvido. Hoy esto es al revés: los toreros jóvenes y desconocidos por el gran público tienen que acudir a Madrid para que (si tienen suerte) conseguir un triunfo importante y de ahí pasar a las primeras filas y con ello a las ferias. Esto es, simplemente, el mundo al revés porque un chaval joven que apenas ha toreado tendrá casi imposible el triunfar en una plaza tan difícil y exigente como Las Ventas. Tanto Juan Luis como Sergio se encuentran en esa complicada situación y su única esperanza para por fin salir del sitio que se encuentran es el dar un golpe encima de la mesa y poner patas arriba Madrid. Esto no debería ser así, pero ya que el sistema ha quedado configurado de esta forma en los últimos años, Serrano y Rodríguez deben ir a Madrid para dar un toque de atención y demostrar lo buenos toreros que son. Por esto y porque se lo ganaron en la pasada feria de nuestra ciudad y en todas las pocas corridas que han podido matar en sus años como matadores de toros, se merecían estar acartelados en la Feria de San Isidro. Taurodelta ha vuelto a demostrar lo poco aficionados que son al dejar fuera a jóvenes valores de la tauromaquia que pueden traer un aroma nuevo y fresco a la decadente fiesta de lo toros actual y al seguir poniendo a otros matadores hartos de oportunidades y con infinidad de años de alternativa a sus espaldas (Juan Bautista, Julio Aparicio, Uceda Leal, Matías Tejela, Zotoluco…). Mientras estos desperdician oportunidades, el valor sincero y el poder y gran concepto de Sergio Serrano o la clase y el gusto de Juan Luis Rodríguez continúan esperando una oportunidad para ser desvelados y reafirmados.

lunes, 2 de abril de 2012

Crónica Domingo de Ramos (Madrid)

"LO QUE JANDILLA SE LLEVÓ"

En esta ocasión, y al contrario que en la película, el viento (que también molestó bastante) no fue el que se llevó por delante la ilusión y expectación que había generado el cartel del Domingo de Ramos en Madrid. Esta vez fue la corrida de Jandilla la que propició un espectáculo aburrido y de nulo interés que provocó la desesperación e indignación en unos tendidos que esperaban con enorme expectación el mano a mano entre los dos toreros revelación de la pasada temporada. Si en octubre, en la Feria de Otoño, fue la corrida de Gavira la que impidió el que se cortaran trofeos y se abriera la puerta grande, el pasado domingo en Madrid fue el hierro de la estrella el que volvió a hacer salir a pie, y no a hombros, a Iván Fandiño y David Mora.

VOLUNTAD Y VALOR

Iván Fandiño y David Mora han demostrado, una vez más, que se merecen todo el respeto por parte de la afición taurina. El año pasado protagonizaron una temporada de imparable ascensión en la que se reivindicaron como los dos toreros revelación del momento. Pero es que no sólo se han ganado el respeto dentro del ruedo, por matar corridas muy duras y de impecable trapío en las plazas más importantes de España y Francia, es que también se lo han ganado por sus acciones y gestos fuera de la plaza. En un momento como el actual de absoluta comodidad por parte de las llamadas figuras del toreo, la afición a los toros necesita de matadores, de hombres que tiren del carro y que de verdad se comprometan con su profesión. Tanto Mora como Fandiño lo han hecho y creo que lo seguirán haciendo. Ellos siguen, a pesar de tener un estatus superior al de pasadas temporadas, reivindicando la diversidad de encastes y haciendo guiños a la afición como los dos manos a manos que han protagonizado en apenas cinco meses en la plaza de toros que lo da y lo quita todo. El pasado octubre en Madrid se jugaron la vida sin ningún tipo de ventaja ni de guiño de cara a la galería, con una corrida muy complicada y mala de Gavira y ayer, lo volvieron a hacer. No fue su mejor tarde, es verdad, pero es que cuando todo se pone a la contra es normal dejarse llevar y venirse abajo. Llegaron con toda la ilusión del mundo pero toro a toro, minuto a minuto, fueron desmoralizándose al comprobar que la tarde que habían soñado se tornaba en una auténtica encerrona que les podía quitar mucho más de lo que les pudiera dar. Iván Fandiño lució un vestido vainilla y oro, mientras que David Mora eligió un precioso terno blanco y azabache, muy torero. Tras finalizar el paseíllo, el público que acudió a Las Ventas les obligó a saludar desde el tercio, gesto muy justo que ratificó, una vez más, que Madrid tiene memoria y sabe reconocer los gestos y esfuerzos de los toreros.

¿OTROS VEINTE AÑOS DE CASTIGO?

La ganadería de Jandilla, propiedad de Borja Domecq, regresaba al coso madrileño después de nada más y nada menos que veintidós años de ausencia, y por el juego de los astados de la divisa azul, seguramente pasarán otras dos décadas hasta que vuelvan a pisar el ruedo de Las Ventas. Así, al menos, debería ser. Y es que el encierro de Jandilla, muy desigual de presentación, con varios astados muy justos de presentación, por no decir impresentables, fue un compendio de falta de casta, fuerza y emoción. La emoción es el elemento indispensable en la fiesta de los toros, aquello que lo hace ser un espectáculo distinto a los demás, y si esa emoción se pierde, no hay nada que hacer. Y esto pasa, o debe pasar, en cualquier coso taurino, pero en Madrid es absolutamente necesario. El público de la capital acude a la plaza a emocionarse, a ver a un toro bravo e íntegro que lucha hasta el final sin regalar ni una sola embestida, y a un hombre que se juega su vida sin ventajas, bien colocado y realizando el toreo clásico, el eterno. Desgraciadamente esto lo vemos cada día menos y la corrida del Domingo de Ramos fue una muestra más de la decadencia que se vive en la actual fiesta de los toros. El encierro de Jandilla tuvo nobleza y, en algunos casos, clase y prontitud, pero si estas características no van acompañadas de casta, de fiereza, de riesgo, no vale ni tiene apenas mérito lo que se haga delante de la cara del toro. Todos temíamos que pudiera pasar lo que finalmente ocurrió, aunque creo que nadie se imaginaba tales proporciones de fracaso y petardo ganadero. Esta vacada puede funcionar en ferias menores, pero no es una divisa del gusto de la afición venteña y, por ello, tiene todas las papeletas para lidiar una corrida de nulo interés para el aficionado. Personalmente me da igual que el señor Borja Domecq siga criando este tipo de toro aborregado, pero lo que pido y exijo, como el resto de la afición, es que su ganadería no pise las instalaciones de la plaza de toros más importante y exigente del mundo. Que las “figuritas” se queden con su “pseudotoro”, pero que por favor no lo traigan a Madrid.

FANDIÑO

Iván Fandiño rápidamente mostró a lo que venía, yéndose en el primero de la tarde a las cercanías de la puerta de toriles para recibir, capote a la espalda, al primer Jandilla de la tarde. Si esto no es disposición y valor, que venga Dios y lo vea. Y no se esperó David Mora para mostrar también su voluntad y antes de que se cambiara el tercio de varas, se hizo presente para firmar un limpio quite por tafalleras rematado por una torera media verónica. El primero de Jandilla fue un anticipo de lo que serían el resto de sus hermanos: una “babosa” que tuvo nobleza y prontitud pero que no terminó de desplazarse y que tuvo la casta y la fuerza en el límite. Además, salió punteando la muleta de su matador en muchas ocasiones desluciendo el trasteo de Fandiño. El vasco estuvo valiente y voluntarioso tanto con capote con muleta, pero muy poco pudo hacer ante la discontinua embestida de su oponente. Su segundo, el tercero fue una auténtica basura de ejemplar que además de no tener casta, tampoco tuvo clase alguna. Se pasó toda la faena calamocheando, defendiéndose y reculando. El de Orduña (también muy molestado por el viento), no tuvo opción. El quinto fue un zambombo que aguantó algo más que sus hermanos de camada y esto a pesar de sus kilos. Eso sí, no duró lo suficiente ni tampoco tuvo la transmisión necesaria para triunfar en Madrid. En este toro se pudieron ver, quizás, los muletazos más estimables de la tarde. Los firmó Iván con la mano derecha en varias series de muletazos en los que bajó mucho la mano y tiró del animal con templanza. Además, estuvo muy bien colocado y con las zapatillas muy asentadas en la arena.

MORA

David Mora tampoco pudo hacer apenas nada destacado en todo el festejo. El torero toledano destacó durante toda la tarde con el capote, mostrando un gran concepto del toreo y mucho gusto. El segundo, que llevó el hierro de Vegahermosa, fue un auténtico inválido que debió ser devuelto a los corrales. Incomprensiblemente el presidente lo aguantó y David Mora no pudo hacer más que intentarlo mostrando buen concepto y mucha templanza. El cuarto fue otro ejemplar descastado que prácticamente no duró nada y que, de nuevo, imposibilitó el triunfo y lucimiento de Mora. Éste anduvo también templado y muy dispuesto y lo más lucido que logró sacar de un pozo casi seco fueron dos series de derechazos de notable trazo. Eso sí, en este toro le faltó más ajuste. El que cerró plaza, un burraco de 630 kilos, no salvó los muebles de la quema y duró un suspiro. Ante el descastado animal de Borja Domecq, David Mora comenzó su trasteo con un prometedor inicio flexionando la pierna y conduciendo la embestida de “Camillero” con largura y templanza. Después dejó un trincherazo y un pase de desprecio con sabor añejos y muy poco más. Además, al final se puso pesado intentado con insistencia extraer algún muletazo estimable del “buey” de Jandilla.

Corrida del Domingo de Ramos (Madrid) con algo más de media plaza, se lidiaron 6 toros de Jandilla, desiguales de presentación, y de descastado y flojo juego en general. La mayoría tuvieron nobleza pero nada de casta, ni fondo, ni fuerzas. 1º noble pero flojo y descastado; 2º inválido y descastado; 3º sin clase ni casta y rehuyendo la pelea; 4º noble pero descastado; 5º noble y con clase, duró poco y le faltó transmisión; 6º noble pero se vino abajo muy pronto.

Iván Fandiño (vainilla y oro): palmas, silencio y saludos tras aviso y leve petición

David Mora (blanco y azabache): palmas, silencio y silencio tras aviso


Fotos: las-ventas.com