martes, 10 de abril de 2012

Artículo de opinión

"LA OPORTUNIDAD GANADA, DE NUEVO, NEGADA"

En este artículo no pretendo analizar en profundidad los carteles de la próxima Feria de San Isidro a niveles generales. Sólo diré que me parecen una auténtica tomadura de pelo por parte de la empresa Taurodelta que sólo con echar un vistazo a la hemeroteca, pueden comprobar como es una de los peores ciclos isidriles de la Historia, por no decir el peor. Pero como digo, en estas líneas en lo que me voy a centrar es en la injusticia que se ha cometido dejando fuera a dos toreros jóvenes, albaceteños y que tienen una gran proyección y condiciones para funcionar en este difícil mundo de los toros. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Sergio Serrano y Juan Luis Rodríguez. Ambos matadores se habían ganado por derecho propio el estar presentes en el ciclo taurino más importante del año y lo habían hecho donde lo deben hacer los buenos toreros: delante de la cara del toro. Ambos casos son similares ya que tanto Sergio como Juan Luis son dos matadores de gran juventud, que fueron novilleros destacados en su momento y que después de tomar la alternativa se quedaron parados sin que ellos hubieran hecho nada para merecerlo, todo lo contrario. Sergio y Juan Luis demostraron como novilleros grandes maneras y triunfaron en plazas como Sevilla o Madrid y, por supuesto, en su tierra, Albacete. Pero ninguno de los dos después de recibir el doctorado bajó el nivel que habían tenido como novilleros y despertaron grandes esperanzas en la afición albaceteña. Ambos poseen un gran concepto del toreo, muy clásico y puro, y tienen mucho valor. Con estas condiciones se preguntarán entonces porque no funcionan ni torean. Pues muy sencillo, Sergio Serrano y Juan Luis Rodríguez están siendo víctimas del injusto sistema taurino. Este sistema siempre ha tenido sus injusticias, pero éstas se han ido acentuando con el paso de los años y más con la crisis económica que vivimos desde hace tiempo. En los últimos años se han reducido considerablemente las corridas de toros y también los puestos a repartir en las grandes ferias. Las figuras tienen, por lo general, asegurado su sitio, como también lo tienen esos toreros “populistas” y mediáticos que son contratados para llevar a gente a la plaza. Y, por último, hay otra clase de matadores que entran en las ferias para abaratar costes y rellenar los huecos sobrantes. Con este planteamiento se hace casi imposible la incursión de toreros jóvenes como Juan Luis o Sergio en las grandes ferias. Pero lo que más ha cambiado en las últimas décadas y que constituye uno de los principales problemas es el siguiente: antes los toreros jóvenes y aún por definir toreaban en las capitales de provincia y en los pueblos para coger oficio y prepararse para después acudir a la cita con Madrid, la plaza en la que podían despear o caer definitivamente en el olvido. Hoy esto es al revés: los toreros jóvenes y desconocidos por el gran público tienen que acudir a Madrid para que (si tienen suerte) conseguir un triunfo importante y de ahí pasar a las primeras filas y con ello a las ferias. Esto es, simplemente, el mundo al revés porque un chaval joven que apenas ha toreado tendrá casi imposible el triunfar en una plaza tan difícil y exigente como Las Ventas. Tanto Juan Luis como Sergio se encuentran en esa complicada situación y su única esperanza para por fin salir del sitio que se encuentran es el dar un golpe encima de la mesa y poner patas arriba Madrid. Esto no debería ser así, pero ya que el sistema ha quedado configurado de esta forma en los últimos años, Serrano y Rodríguez deben ir a Madrid para dar un toque de atención y demostrar lo buenos toreros que son. Por esto y porque se lo ganaron en la pasada feria de nuestra ciudad y en todas las pocas corridas que han podido matar en sus años como matadores de toros, se merecían estar acartelados en la Feria de San Isidro. Taurodelta ha vuelto a demostrar lo poco aficionados que son al dejar fuera a jóvenes valores de la tauromaquia que pueden traer un aroma nuevo y fresco a la decadente fiesta de lo toros actual y al seguir poniendo a otros matadores hartos de oportunidades y con infinidad de años de alternativa a sus espaldas (Juan Bautista, Julio Aparicio, Uceda Leal, Matías Tejela, Zotoluco…). Mientras estos desperdician oportunidades, el valor sincero y el poder y gran concepto de Sergio Serrano o la clase y el gusto de Juan Luis Rodríguez continúan esperando una oportunidad para ser desvelados y reafirmados.

lunes, 2 de abril de 2012

Crónica Domingo de Ramos (Madrid)

"LO QUE JANDILLA SE LLEVÓ"

En esta ocasión, y al contrario que en la película, el viento (que también molestó bastante) no fue el que se llevó por delante la ilusión y expectación que había generado el cartel del Domingo de Ramos en Madrid. Esta vez fue la corrida de Jandilla la que propició un espectáculo aburrido y de nulo interés que provocó la desesperación e indignación en unos tendidos que esperaban con enorme expectación el mano a mano entre los dos toreros revelación de la pasada temporada. Si en octubre, en la Feria de Otoño, fue la corrida de Gavira la que impidió el que se cortaran trofeos y se abriera la puerta grande, el pasado domingo en Madrid fue el hierro de la estrella el que volvió a hacer salir a pie, y no a hombros, a Iván Fandiño y David Mora.

VOLUNTAD Y VALOR

Iván Fandiño y David Mora han demostrado, una vez más, que se merecen todo el respeto por parte de la afición taurina. El año pasado protagonizaron una temporada de imparable ascensión en la que se reivindicaron como los dos toreros revelación del momento. Pero es que no sólo se han ganado el respeto dentro del ruedo, por matar corridas muy duras y de impecable trapío en las plazas más importantes de España y Francia, es que también se lo han ganado por sus acciones y gestos fuera de la plaza. En un momento como el actual de absoluta comodidad por parte de las llamadas figuras del toreo, la afición a los toros necesita de matadores, de hombres que tiren del carro y que de verdad se comprometan con su profesión. Tanto Mora como Fandiño lo han hecho y creo que lo seguirán haciendo. Ellos siguen, a pesar de tener un estatus superior al de pasadas temporadas, reivindicando la diversidad de encastes y haciendo guiños a la afición como los dos manos a manos que han protagonizado en apenas cinco meses en la plaza de toros que lo da y lo quita todo. El pasado octubre en Madrid se jugaron la vida sin ningún tipo de ventaja ni de guiño de cara a la galería, con una corrida muy complicada y mala de Gavira y ayer, lo volvieron a hacer. No fue su mejor tarde, es verdad, pero es que cuando todo se pone a la contra es normal dejarse llevar y venirse abajo. Llegaron con toda la ilusión del mundo pero toro a toro, minuto a minuto, fueron desmoralizándose al comprobar que la tarde que habían soñado se tornaba en una auténtica encerrona que les podía quitar mucho más de lo que les pudiera dar. Iván Fandiño lució un vestido vainilla y oro, mientras que David Mora eligió un precioso terno blanco y azabache, muy torero. Tras finalizar el paseíllo, el público que acudió a Las Ventas les obligó a saludar desde el tercio, gesto muy justo que ratificó, una vez más, que Madrid tiene memoria y sabe reconocer los gestos y esfuerzos de los toreros.

¿OTROS VEINTE AÑOS DE CASTIGO?

La ganadería de Jandilla, propiedad de Borja Domecq, regresaba al coso madrileño después de nada más y nada menos que veintidós años de ausencia, y por el juego de los astados de la divisa azul, seguramente pasarán otras dos décadas hasta que vuelvan a pisar el ruedo de Las Ventas. Así, al menos, debería ser. Y es que el encierro de Jandilla, muy desigual de presentación, con varios astados muy justos de presentación, por no decir impresentables, fue un compendio de falta de casta, fuerza y emoción. La emoción es el elemento indispensable en la fiesta de los toros, aquello que lo hace ser un espectáculo distinto a los demás, y si esa emoción se pierde, no hay nada que hacer. Y esto pasa, o debe pasar, en cualquier coso taurino, pero en Madrid es absolutamente necesario. El público de la capital acude a la plaza a emocionarse, a ver a un toro bravo e íntegro que lucha hasta el final sin regalar ni una sola embestida, y a un hombre que se juega su vida sin ventajas, bien colocado y realizando el toreo clásico, el eterno. Desgraciadamente esto lo vemos cada día menos y la corrida del Domingo de Ramos fue una muestra más de la decadencia que se vive en la actual fiesta de los toros. El encierro de Jandilla tuvo nobleza y, en algunos casos, clase y prontitud, pero si estas características no van acompañadas de casta, de fiereza, de riesgo, no vale ni tiene apenas mérito lo que se haga delante de la cara del toro. Todos temíamos que pudiera pasar lo que finalmente ocurrió, aunque creo que nadie se imaginaba tales proporciones de fracaso y petardo ganadero. Esta vacada puede funcionar en ferias menores, pero no es una divisa del gusto de la afición venteña y, por ello, tiene todas las papeletas para lidiar una corrida de nulo interés para el aficionado. Personalmente me da igual que el señor Borja Domecq siga criando este tipo de toro aborregado, pero lo que pido y exijo, como el resto de la afición, es que su ganadería no pise las instalaciones de la plaza de toros más importante y exigente del mundo. Que las “figuritas” se queden con su “pseudotoro”, pero que por favor no lo traigan a Madrid.

FANDIÑO

Iván Fandiño rápidamente mostró a lo que venía, yéndose en el primero de la tarde a las cercanías de la puerta de toriles para recibir, capote a la espalda, al primer Jandilla de la tarde. Si esto no es disposición y valor, que venga Dios y lo vea. Y no se esperó David Mora para mostrar también su voluntad y antes de que se cambiara el tercio de varas, se hizo presente para firmar un limpio quite por tafalleras rematado por una torera media verónica. El primero de Jandilla fue un anticipo de lo que serían el resto de sus hermanos: una “babosa” que tuvo nobleza y prontitud pero que no terminó de desplazarse y que tuvo la casta y la fuerza en el límite. Además, salió punteando la muleta de su matador en muchas ocasiones desluciendo el trasteo de Fandiño. El vasco estuvo valiente y voluntarioso tanto con capote con muleta, pero muy poco pudo hacer ante la discontinua embestida de su oponente. Su segundo, el tercero fue una auténtica basura de ejemplar que además de no tener casta, tampoco tuvo clase alguna. Se pasó toda la faena calamocheando, defendiéndose y reculando. El de Orduña (también muy molestado por el viento), no tuvo opción. El quinto fue un zambombo que aguantó algo más que sus hermanos de camada y esto a pesar de sus kilos. Eso sí, no duró lo suficiente ni tampoco tuvo la transmisión necesaria para triunfar en Madrid. En este toro se pudieron ver, quizás, los muletazos más estimables de la tarde. Los firmó Iván con la mano derecha en varias series de muletazos en los que bajó mucho la mano y tiró del animal con templanza. Además, estuvo muy bien colocado y con las zapatillas muy asentadas en la arena.

MORA

David Mora tampoco pudo hacer apenas nada destacado en todo el festejo. El torero toledano destacó durante toda la tarde con el capote, mostrando un gran concepto del toreo y mucho gusto. El segundo, que llevó el hierro de Vegahermosa, fue un auténtico inválido que debió ser devuelto a los corrales. Incomprensiblemente el presidente lo aguantó y David Mora no pudo hacer más que intentarlo mostrando buen concepto y mucha templanza. El cuarto fue otro ejemplar descastado que prácticamente no duró nada y que, de nuevo, imposibilitó el triunfo y lucimiento de Mora. Éste anduvo también templado y muy dispuesto y lo más lucido que logró sacar de un pozo casi seco fueron dos series de derechazos de notable trazo. Eso sí, en este toro le faltó más ajuste. El que cerró plaza, un burraco de 630 kilos, no salvó los muebles de la quema y duró un suspiro. Ante el descastado animal de Borja Domecq, David Mora comenzó su trasteo con un prometedor inicio flexionando la pierna y conduciendo la embestida de “Camillero” con largura y templanza. Después dejó un trincherazo y un pase de desprecio con sabor añejos y muy poco más. Además, al final se puso pesado intentado con insistencia extraer algún muletazo estimable del “buey” de Jandilla.

Corrida del Domingo de Ramos (Madrid) con algo más de media plaza, se lidiaron 6 toros de Jandilla, desiguales de presentación, y de descastado y flojo juego en general. La mayoría tuvieron nobleza pero nada de casta, ni fondo, ni fuerzas. 1º noble pero flojo y descastado; 2º inválido y descastado; 3º sin clase ni casta y rehuyendo la pelea; 4º noble pero descastado; 5º noble y con clase, duró poco y le faltó transmisión; 6º noble pero se vino abajo muy pronto.

Iván Fandiño (vainilla y oro): palmas, silencio y saludos tras aviso y leve petición

David Mora (blanco y azabache): palmas, silencio y silencio tras aviso


Fotos: las-ventas.com

martes, 27 de marzo de 2012

Artículo de opinión

"EL TORISMO VENCIÓ EN CASTELLÓN"

El final de la Feria de Fallas me impidió, la semana pasada, escribir sobre el balance de otra de las primeras ferias importantes de la temporada, la de Castellón. Aunque la atención informativa se centró principalmente en las Fallas valencianas, la mirada de todos los que nos consideramos aficionados al toro antes que nada, se dirigió hacia la plaza de toros de Castellón. Para suplir las numerosas ausencias de las llamadas figuras del toreo actuales, el empresario de ese coso taurino levantino, Enrique Patón, decidió apostar por el "torismo". Tengo que decir, antes de nada, que no me gusta nada eso de "torismo" y "torerismo", creo que esas palabras no se ajustan a la realidad pues tanto el toro, como el torero son indispensables en la fiesta de los toros y sin uno de ellos no sería posible el desarrollo de la tauromaquia. Pero ya que con estos términos todos nos entendemos, los utilizaré para referirme (por toristas) a aquellos aficionados que consideran al toro el verdadero protagonista del espectáculo. El gran ganadero Victorino Martín siempre dice que nos demos cuenta de como se llama esta fiesta, la fiesta de los toros y no de los toreros. Hoy en día, parece que vivimos en las antípodas de estas ideas. En la actualidad a la mayoría de la gente solo le interesa y le importa lo que hagan los toreros, o mejor dicho, lo que haga Manzanares, El Juli, Talavante...pero el toro no les importa lo más mínimo. Mucho daño han hecho esos términos inventados por Juan Pedro Domecq del toro "artista" y la toreabilidad. Y también ha hecho mucho daño la concepción que se tiene hoy en día del toro: para la mayoría de los toreros el toro no es un enemigo, debe ser un colaborador que se preste al lucimiento para que ellos consigan realizar una obra de arte. Y aquí radica el principal mal de la fiesta en este momento: se ha perdido la idea de que el toro es un animal salvaje, peligroso y que es una fiera a la que a base de valor, inteligencia y técnica hay que dominar para después realizar arte. Pero ese arte tiene que surgir después de haber dominado a la bestia y ese arte se tiene que realizar ante un animal bravo, encastado y poderoso y no uno noble y que, como dicen hoy en día, se "deje". Esta nueva fiesta de los toreros que no de los toros es la que hoy vemos la mayoría de tardes y en la mayoría de plazas, pero gracias a Dios aun nos quedan esperanzas, sobre todo después de ver lo que sucedió en Castellón. Como decía, la feria de la Magdalena de Castellón se planteó sobre la base del toro y se organizaron duelos ganaderos entre hierros de los mal denominados "toristas". Y hay algunos que se han atrevido a decir que esas ganaderías además de "toristas" y duras eran malas. Quién diga que los hierros de Victorino Martín, Cuadri y Miura son malos es que, simplemente, no tiene ni idea de toros. Estas tres ganaderías son historia viva de la tauromaquia, tres de las vacadas que más tarde de gloria han dado a los aficionados y a la fiesta de los toros en general. Hoy en día parece todo un acontecimiento y una gesta el que los matadores y, ni que decir, las figuras se anuncien con este tipo de ganaderías. Pues bien esto pasa desde hace diez o quince años pero el anunciarse con Miura, Victorino y Cuadri antes era lo común y nadie se escandalizaba. Pero hasta este punto llega hoy en día la comodidad y, porqué no decirlo, la cara dura de las "figuras" del toreo. Pues bien en Castellón se programaron tres días de duelos ganaderos entre estos tres hierros. Los "miuras" se enfrentaron a los "cuadris", después los "cuadris" a los victorinos" y, finalmente, los "miuras" a los "victorinos". Yo tenía mis serias dudas de que el público respondiera a tan gran acontecimiento, pero la sorpresa fue el comprobar como estos duelos ganaderos de primer nivel fueron un auténtico éxito de público y también artístico. Más allá de las orejas cortadas o de las puertas grandes conseguidas (que hubo unas cuantas), lo que se vio en Castellón hace dos fines de semana fue sencillamente la verdadera y auténtica fiesta de los toros. Toros de excelente presentación y trapío, astados bravos y encastados que acudieron cuatro, cinco y seis veces desde lejos a los caballos de picar, animales que no regalan sus embestidas por su gran casta y bravura pero que también sacan nobleza...y, por supuesto, toreros valientes que se juegan la vida con verdad y sin ventajas. Esa es la verdadera fiesta de los toros y la otra, no me interesa.

Crónica 1ª Temporada de Las Ventas

"LA VIDA SIGUE IGUAL"

Aunque habían pasado cinco meses desde el último festejo de la pasada temporada, en Las Ventas, el domingo, pareció que no había pasado el tiempo. Y se preguntarán porqué. Pues muy sencillo, porque el resultado del primer festejo de la temporada 2012 fue el habitual en la Monumental madrileña: el aburrimiento. Para empezar, floja entrada para recibir a la temporada pese a ser una novillada con cierto atractivo para el aficionado, ya que tomaban parte en la misma dos de los novilleros más destacados del momento. Tampoco fue una sorpresa la presentación y el juego de la novillada. Como siempre, el encierro a lidiar estuvo muy bien presentado, con algunos ejemplares que parecieron auténticos cuatreños. Novillada cuajada, seria y con dos astados a los que les faltaban sólo cinco días para cumplir los cuatro años y, en consecuencia, no poder lidiarse como novillos en Las Ventas. Como también es habitual la terna de novilleros no estuvo mal, pero tampoco a la altura de lo esperado y de lo que exigía la oportunidad. Siendo alguno de los novilleros más punteros del escalafón menor y actuando en la primera plaza del mundo, la actitud y el nivel técnico deberían haber sido superiores. De lo mejor de la tarde fue la actitud del presidente del festejo, Don Manuel Muñoz Infante, que mantuvo la seriedad de la plaza al negarse a conceder dos trofeos baratos y livianos que fueron pedidos por el público, pero no de forma aplastante ni mayoritaria. En resumen, el primer festejo de la temporada sólo nos dejó algunos detalles y sensaciones positivas en medio del aburrimiento y desconcierto general. Pero claro, ya estamos acostumbrados…

FERNANDO ADRIÁN

Fernando Adrián llegaba para presentarse en Las Ventas como uno de los novilleros con más ambiente del momento y podría decirse que no decepcionó vista la pasión y entrega con la que fue aclamado en todo momento por los tendidos. Eso sí, parece ser que Fernando Adrián se llevó a la plaza a toda su familia, amigos y seguidores porque fue injustificada la forma en la que fue jaleada su actuación. El joven novillero que se formó en la Escuela Taurina del Juli, anduvo entregado y muy dispuesto toda la tarde, pero al mismo tiempo dejó mucho que desear en cuanto al toreo fundamental. Adrián dio un recital de toreo ventajista al andar toda la tarde despegado, fuera de cacho y toreando en línea. Tampoco nos extraña ya esto porque últimamente los chavales que empiezan tienen ya adquiridos desde el principio todos los vicios y ventajas que poseen las figuras del toreo…preocupante asunto. El madrileño se mostró muy firme y seguro toda la tarde, dando la sensación de ser, a pesar de su juventud, un torero ya cuajado y maduro que perfectamente podría tomar la alternativa en un breve espacio de tiempo. A sus dos novillos les bajó mucho la mano y los llevó sometidos, algo que gustó mucho a los asistentes. Quizás estuvo mejor con su primero que con su segundo. El tercero de la tarde salió haciendo cosas raras de chiqueros, sobre todo por el pitón izquierdo. Parecía que el astado de Carmen Segovia tenía un problema en la visión de su ojo izquierdo porque siempre acudía a los cites cruzado y acostándose mucho. A punto estuvo esta característica de costarle un disgusto a su matador en los primeros tercios de la lidia. En la muleta corrigió levemente este problema y acudió pronto a los toques de Fernando Adrián. Tuvo complicaciones el utrero de procedencia Torrestrella y el ganador del Zapato de Oro de Arnedo se mostró fácil y resolvió con oficio la papeleta. Lo mal que estuvo con la espada le impidió tocar pelo y tras tres pinchazos y una estocada trasera, tendida y atravesada recogió algunos aplausos desde el tercio que se vieron acompañados también de algunas protestas. Con más facilidad que ortodoxia le entró el acero al primer intento en el segundo de su lote. En el trasteo de Fernando Adrián sobresalió la cantidad sobre la calidad y, además de torear con ventajas y mal colocado, echó mano de algunos recursos populistas, de cara a la galería que gustaron mucho al gran público, y muy poco a los escasos aficionados de verdad que acudieron a la plaza. Tras matar al que cerraba plaza de una estocada certera, un buen sector del público pidió la oreja pero el presidente se mantuvo en su sitio, aguantó y no la concedió…menos mal.

SERGIO FLORES

El mexicano Sergio Flores volvía a la plaza de Las Ventas después de sorprender y dejar unas magníficas sensaciones el pasado San Isidro. Desde esa tarde Flores ha toreado mucho y esa madurez y oficio adquiridos los dejo patentes en su vuelta a Madrid. Anduvo dispuesto el chaval toda la tarde y dejó detalles de buen torero, pero no terminó de rematar su actuación, se quedó a medias. “Actor”, ese era el nombre del primer astado que pisó el ruedo venteño en esta nueva temporada. Y “Actor” fue un buen toro pues reunió varias cualidades como la clase, la nobleza, el recorrido o la humillación. Colocó siempre muy bien la cara el ejemplar de Carmen Segovia, pero le faltó otra cosa fundamental: la fuerza, de la que anduvo muy justito. Sergio Flores consiguió algunos muletazos de buen trazo, templanza y mano baja, pero la faena fue irregular y tuvo demasiados altibajos. Lo mejor de ambas faenas fueron los pases de pecho, hasta el final y de verdad. También fue importante la estocada a este primero, aunque no fue suficiente para que el presidente concediera el trofeo después de una petición en el límite. El cuarto fue un manso rajadito que, a pesar de salir con la cara un poco alta, embistió con transmisión. La de este cuarto fue una faena larga en la que el mexicano dijo muy poco, principalmente por torear siempre muy al hilo.

TULIO SALGUERO

Tulio Salguero llegaba a Las Ventas arrastrando una grave cornada sufrida en América hace pocas fechas y ese percance se notó y le pesó. No estuvo al cien por cien de facultades el joven torero extremeño y eso le pasó factura y le impidió terminar de asentarse y de estar seguro delante de la cara de sus enemigos. El segundo de la tarde, muy bien presentado y con cuajo de toro, fue una auténtica borrega inválida y descastada. El de Carmen Segovia demostró su flojedad desde el principio y durante la faena de muleta evidenció que no podía con su alma. Salguero, que en el primero realizó un valiente y meritorio quite por gaoneras, demostró poseer valor y buen concepto del toreo echando en varias ocasiones muy bien los vuelos de la muleta al hocico del de Carmen Segovia. No tuvo apenas opción el de Badajoz que se puso pesado al final insistiendo inútilmente. El quinto fue un ejemplar serio y muy ofensivo por delante porque enseñaba las puntas. La principal carencia del novillo fue la humillación, pues siempre llevó la cara a media altura. Esto deslució un poco la noble embestida del animal que, además, duró bastante y sacó fondo de casta. Tulio Salguero, muy despegado siempre, no terminó de acoplarse, toreó muy en línea y de los numerosos muletazos que ejecutó, muy pocos valieron la pena. Frente a la madurez y oficio de sus compañeros, Tulio dejó entrever que está más verde y menos toreado y eso, junto al reciente percance del que aún no está recuperado, le pesó mucho y le impidió el triunfo.

1ª Temporada de Las Ventas (Madrid) con 1/5 de plaza, se lidiaron 6 novillos de Carmen Segovia, bien presentados, y de noble juego en general. A la mayoría les faltó fuerza y casta. 1º noble y enclasado pero flojo; 2º inválido y descastado; 3º complicado; 4º manso encastado; 5º noble aunque con la cara a media altura; 6º noble y colaborador.

Sergio Flores (lila y oro): vuelta tras petición y aplausos

Tulio Salguero (azul marino y oro): silencio tras aviso y saludos con protestas

Fernando Adrián (vainilla y oro): saludos tras aviso y vuelta al ruedo tras petición


Fotos: las-ventas.com